El Madrileño empata y pierde el liderato
El filial rojiblanco dirigido por Fernando Torres empató 1-1 con el Tarazona en su primer partido del año. Primero marcó Arnau para los locales. Empató Armero. El Sabadell, nuevo líder tras ganar 1-5 al Hércules.


Un punto. Un punto solo. Uno de esos que, cuando llevas 45 minutos con la victoria en el bolsillo duele que se te descosa. Ese punto que te queda solo y que te da frío porque en el primer partido de este 2026 el Atlético Madrileño perdió el liderato de su grupo, ese que tantas semanas de 2025 custodió. En manos del Sabadell, que jugaba por la noche en el campo del Hércules y no la desaprovechó. Si ganaba, el collar del líder era suyo. Y lo hizo, 1-5. El Atleti no paso del 1-1 ante el Tarazona en Alcalá y lo dejó pasar. Y peor pudo ser.
Con los jugadores rojiblancos con un crespón aleteando en sus brazos en recuerdo de Enrique Collar, una de las grandes leyendas del club, fallecido el pasado 29 de diciembre, comenzó este partido en la ciudad deportiva rojiblanca en Alcalá de Henares en el que se repartió chocolate entre los socios. Lo cierto es que los de Fernando Torres nunca llegaron a entrar en calor. Con posesiones estériles y viendo el área rival como un objeto no identificado a lo lejos. Pisar, no la pisaban. La primera parte de los rojiblancos fue gris tirando a negra, neutralizado por un Tarazona bien plantado desde el inicio que, sin embargo, se fue al reposo por debajo en el marcador. El culpable, Arnau, un futbolista que llena de color cada acción que protagoniza.
Ocurrió después de que Esquivel estrenara por primera vez su guantes para repeler un remate de Álvaro Jiménez con una gran mano. Estaba en fuera de juego pero por si acaso el portero del filial rojiblanco puso el semáforo en rojo ante el delantero de Barrero. Ojo. Terreno vedado. Diez minutos después ahí estaba de nuevo el delantero delante, completamente solo tras un error de Puric, pero fue incapaz de armar la pierna. En el área contraria Arnau se convertía en Amundsen, el primero en pisar esa tierra hasta entonces vedada para los de Torres, el área del Tarazona. El pie de Josele evitó su gol esa vez. La siguiente no. Porque, a pesar de que el juego de los de Torres seguía siendo espeso y gris Arnau lograba batir a Josele en el 36′ con un gol por la escuadra tras recibir un gran balón de Rayane. El Tarazona, que reclamó una falta previa de Serrano a Carrasco que el árbitro no concedió, desde ese momento no dejaría de buscar el empate.
Empate y casi derrota
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Esquivel volvía a plantarse con sus guantes en rojo ante Álvaro Jiménez nada más regresar el partido, para evitar que un cabezazo superlativo acabase en el fondo de su red. El delantero lograría marcarle la jugada siguiente. Un gol que el árbitro anularía por falta previa pero que abría una senda. Esa que el Tarazona buscaría recorrer una y otra vez para llegar ante Esquivel y asaltar su puerta. Si Rayane acarició el 2-0, Agüero intentaría hacer el empate de falta antes de que Toni Ramón lo certificara. Y peor pudo ser cuatro minutos después, cuando Toni Ramón hacía el 1-2 que, tras pasar por el FVS, el VAR de la Primera Federación, el árbitro visualizaría en la pantalla y se anularía por falta previa. Del marcador ya no se iría el empate por mucho que Rayane rascara y buscara. El Sabadell horas después ocupó el trono que hasta ahora, y durante tantas semanas, llevaba su nombre.
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