DEPORTIVO

El decreciente acierto con las fichas sub-23 que lastra al Deportivo

La salida de Pablo Muñoz, único fichaje de este perfil, evidencia el naufragio de la dirección deportiva a la hora de encontrar talento joven más allá del que ya había en casa.

Deportivo de La Coruña. Presentación Pablo Muñoz
Jesus Sancho (Sanchofoto)
Jorge Lema
Redactor que cubre la actualidad del Deportivo de La Coruña en el Diario AS desde el 2011. En 2010 entró en el AS y desde entonces sigue el día a día del club blanquiazul. Aficionado y seguidor de fútbol, pero también de NBA y NFL. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela.
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La salida del Deportivo del fútbol profesional hace cuatro años trajo consigo muchas novedades para el club blanquiazul. Y prácticamente ninguna buena. Uno de los condicionantes que imponía la Segunda B e impone ahora la Primera Federación es el de tener que incluir un mínimo de jugadores sub-23 si quieres conformar una plantilla de garantías, ya que no se pueden inscribir más de 16 (o 17) jugadores senior. Esto hace que encontrar talento joven sea decisivo, sobre todo para equipos que aspiran a lo máximo y necesitan recambios de nivel. Algo que a medida que avanzan las temporadas, en el club blanquiazul parece olvidarse.

En la primera campaña de bronce, Richard Barral puso a disposición de Fernando Vázquez una plantilla de renombre y combinó Abegondo con dos apuestas jóvenes de fuera. Valín y Gandoy tuvieron su participación, aunque el que destacó fue un Mujaid que se convirtió en uno de los mejores defensas de la categoría y acabó siendo traspasado a Bélgica. Lara y Lucho García también terminaron siendo importantes y en invierno llegó Raí, que tuvo unos meses discretos en A Coruña.

En este periodo, el mayor acierto lo tuvieron Carlos Rosende y Juan Giménez en su temporada de estreno. Repitió Valín, que apenas participó y salió cedido en enero, y Pablo Brea cubrió el rol de portero suplente. Pero los tres fichajes jóvenes fueron claves en el Deportivo que se quedó a un paso del ascenso ante el Albacete. Juergen lo jugó prácticamente todo y tanto William de Camargo como Mario Soriano formaron parte del once con más minutos.

Ese buen ojo, sobre todo a nivel cualitativo, no pudo mantenerse en la 22-23. Continuaron Pablo Brea y Soriano, cuyo rol todavía ganó más peso en el equipo, mientras que hubo cara y cruz con las llegadas de Retu, que se fue cedido al Hércules en invierno, y Svensson. El delantero tardó en aparecer en el equipo, que se metió a la grada en el bolsillo con su carácter y fue decisivo en muchos tramos de la temporada. Fue el año que Yeremay estrenó ficha del primer equipo, aunque no tuvo mucho protagonismo, y en invierno llegó un Pepe Sánchez que prometía, pero al que las lesiones lastraron.

Luis Quintero, ¿el próximo intento?

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Tras la revolución que hubo en el club el pasado verano, una de las premisas fue el giro hacia Abegondo y la apuesta cara por la cantera. Este mantra le sirvió quizá a Fernando Soriano para acomodarse en exceso a la hora de buscar talento joven, ya que cuatro de las cinco licencias sub-23 estaban en casa. Volvían Retu y el portero Alberto tras sus préstamos, Barcia pasaba al primer equipo por contrato y Yeremay fue la gran apuesta para dar un paso adelante. A mayores llegó en la última semana de mercado un Pablo Muñoz que ha tenido muchos problemas con las lesiones y se ha ido con apenas 20 minutos de juego y una participación en Copa del Rey.

Esta salida deja un hueco libre para otro joven que espera cubrir con algo más que relleno. De momento el único movimiento de entrada en enero ha sido la de Eric Puerto, precisamente sub-23. El ansiado extremo también puede ser de ese perfil después de que el club ya le haya solicitado al Villarreal la cesión de Luis Quintero y en agenda, por si falla también esta cuarta opción, está otro joven como Yeray, del Racing de Santander.

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