Luchando por un sueño: “Ojalá las más veteranas hubiésemos tenido estas oportunidades”
La AFE ha llevado a cabo en Los Ángeles de San Rafael la segunda edición de sesiones de pretemporada para futbolistas que se encuentran sin equipo.
Los clubes en España ya han dejado atrás las vacaciones y trabajan con la vista puesta en una nueva temporada. Cientos de jugadoras se ponen en forma junto a sus equipos con la ilusión de cumplir con sus objetivos; algunas se llevan los focos y sueñan con la gloria europea, otras apuntan a la zona alta de la clasificación liguera, otras al ascenso y otras a la permanencia, pero comparten entre sí la certeza de estar uniformadas en la primera jornada de la competición. Lejos de ello hay otras tantas que no han corrido con la misma suerte, que tienen que empezar desde un poco más atrás, sobreponerse a baches, lesiones o la mala fortuna del pasado para conseguir trabajo de cara al nuevo curso.
El fútbol, que a veces parece tan lejano, no escapa de la realidad, y -como en cualquier otra profesión- son muchas las futbolistas que cada año tienen que esperar hasta las últimas instancias para intentar conseguir un contrato. En vistas de ello nacieron las sesiones AFE, que han convocado a 25 jugadoras sin equipo a una concentración de dos semanas en el Hotel Segovia Sierra de Guadarrama de Los Ángeles de San Rafael, en Segovia, que terminó el pasado sábado con un partido amistoso ante el Colmenar Viejo. Las sesiones, que desarrollan su segunda edición en la categoría femenina, buscan ayudar a las futbolistas a mantener un ritmo competitivo, “recuperar la confianza y mantener la motivación” mientras buscan cumplir con su objetivo de conseguir club. “El objetivo de todas es el mismo, que es encontrar equipos y que el año que viene tengan una oportunidad mejor que la que tenían”, enfatiza Martina Maltagliati, la preparadora física del grupo.
Entre las elegidas para el proyecto de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) está Lucía Martín García, portera de 24 años. Tras empezar su carrera en su natal Málaga y pasar por el Cádiz, una lesión de rodilla cortó su desarrollo: “Me lesioné cuando quedaban dos meses de temporada. Tuve ciertos problemas para iniciar la rehabilitación y recuperarme, así que decidí retirarme por mi salud mental. Volví de Cádiz a Málaga y estudié ingeniería gastronómica”. Ahora, con la rodilla sana y sus estudios completados, se lanza a por una nueva oportunidad en las canchas: “Me he dado cuenta de que lo que verdaderamente me hace ilusión es el fútbol, es el deporte, el estar superándome”.
Más allá de sus problemas físicos, que desde hace años quedaron atrás, detrás del distanciamiento entre Lucía y el fútbol profesional hay motivos de salud: “A nivel físico me he intentado mantener, estar en forma diariamente, y ahora cuando me he encontrado de verdad disponible a nivel mental es que he decidido venir”. “Me enteré de las sesiones de la AFE por casualidad, por una amiga que jugaba en el Cádiz y ahora está en el Betis”, cuenta. Y valora: “Me estoy permitiendo disfrutar, tener esa ilusión de volver a entrar en una dinámica de equipo. Rescato sobre todo la oportunidad de disfrutar y poder superarme, pero con una connotación positiva”.
Otra de las que lucha por un sueño en el campus de Los Ángeles de San Rafael es Sheyla Andrino. El de la centrocampista es un nombre que le sonará familiar a más de uno, pues hace tan solo unos meses estaba celebrando tras ganar la Queens League con el Pio FC en México. La futbolista de 26 años, con pasado en el Madrid CFF, Oviedo, Córdoba y Rayo Vallecano, al igual que Lucía decidió dar un paso atrás por su “bienestar mental” y encontró en la competición creada por Gerard Piqué el soporte que necesitaba, además de unas experiencias inolvidables. Hoy, con la cabeza despejada, está decidida a seguir escribiendo su historia en el fútbol 11.
Un staff de primera
Aunque inevitablemente hay diferencias con respecto a las pretemporadas de los equipos profesionales, las herramientas a disposición de las jugadoras son de primer nivel. No solo cuentas con gimnasio, fisios y todo lo necesario para estar en plena forma física, sino que cuentan con el asesoramiento y revisión de un nutricionista, un analista de juego y un dron que les permite ser grabadas y analizarse a partir de distintos ángulos desde lo que usualmente no se ven. “Nos sirve para tener unas imágenes que no son comunes, como una completamente periféricas, desde una altura de veinte o cincuenta metros, y así poder analizar mejor cualquier tarea”, explica el analista del cuerpo técnico, Alex Espiñeira, sobre el uso e importancia del dron.
“Lo que más valoro de estas sesiones es ver cómo crece el fútbol femenino. Ojalá las que somos más veteranas hubiésemos tenido estas oportunidades que tienen las chicas actualmente y que tanto AFE como todas las personas que hacemos parte contamos con todos los recursos para poder trabajar como se hace en un club profesional”, destaca Raquel Zubeldia, la entrenadora de porteros. Asegura que las sesiones son “lo más parecido que pueden vivir a una experiencia como jugadora profesional”.
“Ojalá las que somos más veteranas hubiésemos tenido estas oportunidades”
Raquel Zubeldia
Las jugadoras no son las únicas que acuden a las sesiones en busca de una nueva oportunidad en un equipo. Aunque algunos miembros del staff cuentan con un trabajo fijo, como Alex, otras no; ese es el caso de la fisio, Martina, la preparadora de porteros, Raquel, y la primera entrenadora, Estefanía López. Tras veinte años de experiencia en clubes como Alcorcón y Atlético de Madrid, la estratega ha tomado las riendas del grupo con expectativas de poder atraer miradas, ya no solo para las futbolistas, sino también para ella. “La experiencia fue gratificante. A mí me gustan mucho los retos, me encontré con un equipo que se estaba formando, una cantera en pleno crecimiento y salí de allí muy contenta. Creo que el trabajo que hice con mis jugadoras y con mi staff fue excelente en todos los sentidos, me llevé muy buenos recuerdos y muy buenas personas del club”, recuerda sobre su paso por el Deportivo Alavés, su último club.
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Con respecto a las diferencias entre las sesiones y una pretemporada de un equipo profesional, la entrenadora destaca: “En primer lugar el tiempo; en una pretemporada dispones de cuatro o seis semanas para preparar un equipo, para establecer un modelo de juego, y sobre todo para la convivencia de la plantilla, para generar relaciones dentro y fuera del campo. Con dos semanas, es difícil establecer un modelo de juego, por lo que me parece primordial conocer el perfil de jugadoras que tenemos; ya lo conocemos previamente, pero cuando vienen aquí es cuando puedes conocer a la persona a nivel emocional y psicológico”. “Gracias a Dios somos un staff profesional, con experiencia en el mundo del fútbol femenino y entre todos le estamos dando forma”, agrega.
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