El campeón ya está en cuartos
El Unicaja suda para ganar en Chalon y accede a la siguiente fase de BCL. Se jugará el liderato de grupo con el Joventut la próxima semana en Málaga.

El Unicaja logró uno de sus grandes objetivos de esta etapa de curso. El conjunto malagueño selló su clasificación para los cuartos de final de la BCL tras imponerse por 70-80 al Elan Chalon en un encuentro espeso, físico y de enorme exigencia mental disputado en el coqueto Le Colisée de Chalon. Con la clasificación atada, pero queda aún desenlace: el Unicaja se jugará el próximo marte en Málaga el liderato del grupo ante el Joventut, que hizo los deberes frente al Wurzburg. El conjunto verdinegro se impuso en la ida por 71-66, por lo que los malagueños necesitarán ganar y superar esa diferencia de cinco puntos para voltear el particular y asegurarse el primer puesto, que otorga factor cancha en los cuartos de final.
El equipo de Ibon Navarro llegaba en una situación física delicada, con varias bajas importantes y aún con la derrota copera ante el Real Madrid muy presente. A las ausencias de Tyson Pérez y Chris Duarte, baja de última hora por molestias físicas, se unieron jugadores tocados que obligaron a una gestión constante de esfuerzos. El contexto no invitaba al brillo, pero sí a la responsabilidad, y el Unicaja respondió con profesionalidad. El conjunto cajista salió concentrado, consciente de la dificultad de un escenario en el que ya habían caído el Joventut y Wurzburg. Con buena actividad defensiva y criterio en ataque, los malagueños firmaron un 10-15 de salida que marcó el tono competitivo necesario. Un par de buenas acciones de Nihad Djedovic permitieron cerrar el primer cuarto con ventaja (15-22) y transmitir sensación de control. El segundo periodo mostró la versión más irregular del Unicaja. Una rotación poco efectiva y el desacierto de Kendrick Perry facilitaron un parcial de 14-2 para los franceses que volteó el marcador (28-24). El técnico vitoriano frenó la sangría con un tiempo muerto y encontró estabilidad con un quinteto más fiable, donde aportaron equilibrio Jonathan Barreiro y James Webb III. En un intercambio de errores y ataques espesos por parte de ambos equipos, el Unicaja alcanzó el descanso por delante (35-37).

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Tras el paso por vestuarios llegaron los mejores minutos del campeón. El Unicaja logró correr algo más y elevó su agresividad defensiva, castigando la dependencia ofensiva francesa de Jeremy Hill. Impulsado por chispazos de calidad de Djedovic, el equipo malagueño alcanzó su máxima renta (45-56), aunque sin la continuidad necesaria para romper el encuentro. El tercer cuarto concluyó con un todavía peligroso 51-59. El conjunto francés encontró energía en su público y logró igualar el choque a 65 a cinco minutos del final. Fue entonces cuando emergió la jerarquía de la columna vertebral del campeón. Dos tiros libres de Balcerowski, una penetración de Djedovic y una brillante conexión aérea entre Alberto Díaz y Webb devolvieron el control al Unicaja. Con los últimos minutos convertidos en cemento puro, el equipo malagueño impuso dureza, experiencia y oficio para cerrar un triunfo de enorme valor competitivo. No fue un partido brillante. Fue algo más importante: un ejercicio de carácter, resistencia y competitividad cuando el contexto exigía personalidad. El campeón sigue adelante.
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