MIGRANTES DEL BALÓN

Oriol Mohedano, el español que lidera la liga de Camboya

El catalán lidera la C-League a los mandos del Angkor Tiger, un club modesto en cuyo banquillo encadena ya cuatro temporadas.

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Angkor Tiger Facebook

"No tengo recorrido en España, pero fuera siempre se ha valorado muy bien mi trabajo", acepta uno de los muchos entrenadores españoles que se han visto obligados a hacer las maletas para huir del fantasma del paro. En 2014, el tren de Oriol Mohedano (Tarragona, 1986) partió con destino Suiza, aunque es en Camboya donde se ha asentado como técnico. Con 35 años recién cumplidos, el español está inmerso en su cuarta temporada en el banquillo del Angkor Tiger, un club modesto que enlaza seis victorias consecutivas y, contra todo pronóstico, ocupa el liderato de la C-League (Primera División camboyana). "Aún queda mucho, pero estoy feliz por cómo hemos empezado la temporada. No somos un club laureado y no tenemos presión por ganar, pero intentamos mejorar cada año. Vamos a dar guerra", vaticina un Mohedano al que su tiempo en Camboya se le ha pasado "volando".

"He tenido mucho trabajo que hacer, pero no tengo la sensación de estar quemado. Soy consciente de que en algún momento habrá que cambiar de aires. Ojalá pueda volver a Europa o incluso a España, aunque tengo la ambición de seguir conociendo países. Sé que fuera hay muchas opciones y hay que darle mucho valor a eso", reflexiona cuando se le pregunta si un año en Camboya no equivale a cinco en España. "Aquí debes llegar siendo consciente de lo mucho que hay por hacer. No hay cultura futbolística, no tienen un recorrido táctico, ni experiencia... No es que sus métodos estén obsoletos, es que aún hay que construirlos", añade Oriol Mohedano antes de descubrir que en el Sudeste Asiático "hay tozudez y ambición por hacer muy bien las cosas": "La C-League está en permanente evolución. Los extranjeros cada vez son mejores y eso hace que los locales se desarrollen. Los equipos más flojos complican más las cosas. La diferencia se está reduciendo y eso es muy positivo".

"En Camboya, lo que más se valora es una bicicleta o un túnel"

Mohedano, entrenador del Angkor Tiger

A pesar de los más de 10.000 kilómetros que separan España y Camboya, en el país asiático también se habla del 'tiqui-taca'. "Es un estilo que les interesa mucho, pero no te lo exigen. Saben que requiere tiempo", desvela Oriol Mohedano. El Angkor Tiger, como otros clubes de la C-League, está en manos de inversores japoneses, que se caracterizan por su paciencia a la hora de gestionar proyectos. Y eso es algo que Mohedano agradece: "Saben que las cosas no pueden ser de un día para otro. Estoy muy contento porque se están haciendo muy bien las cosas". El español destaca que, en Camboya, "se valora más una bicicleta o un túnel que la buena disposición del equipo sobre el campo". "Los partidos son muy abiertos y están llenos de imprecisiones. El presidente quiere resultados y los aficionados diversión. Es algo que tengo que controlar, porque yo lo que busco es ganar, pero con criterio", agrega un Oriol Mohedano que se ha encontrado con futbolistas que le superan en edad: "Lo aprovecho para ser más cercano".

A pesar de que la variante Delta amenaza con echar por tierra todos los logros del continente asiático a la hora de controlar la pandemia de Covid-19, la C-League resiste los golpes y, tras casi mes y medio de parón, el Angkor Tiger regresó a la competición registrando dos importantes triunfos frente a Svay Rieng (1-2) y Electricite Du Cambodge (3-1). Los de Oriol Mohedano aún no conocen la derrota y continúan ocupando un liderato que el entrenador español saborea paseando por el ahora huérfano de turistas templo de Angkor Wat, considerado la mayor estructura religiosa jamás construida y uno de los tesoros arqueológicos más importantes del mundo. "Está a cuatro kilómetros de casa. Es un entorno genial para ir a pasear", presume un Mohedano encantado con el cambio de sede que Angkor Tiger FC llevó a cabo en 2018. "Ahora estamos en Siem Riep, pero antes nuestra sede era la capital, Nom Pen. Eso era caótico", sentencia exultante.