SEVILLA-ATHLETIC

Aprobados y suspensos del Sevilla: En Nesyri se topó con Unai

Los de Lopetegui lapidan sus opciones ligueras por su falta de puntería en la primera mitad y por la aparición de la fatiga en el día menos pensado.

Sevilla
Aprobados y suspensos del Sevilla: En Nesyri se topó con Unai
CRISTINA QUICLER AFP

Tras haber sido duda durante toda la semana, Koundé fue la principal en el once del Sevilla. El francés se recuperó de sus molestias y Lopetegui decidió alinearlo de inicio. El técnico vasco no especuló y arriesgó con el propio Koundé, además de con Navas y Acuña pese a que los tres estaban a una amarilla de tener que cumplir sanción y que la visita al Real Madrid aparecía en el horizonte. De poco sirvió que se salvaran tras la derrota sevillista.

Bono: Poco trabajo y nada que hacer en el 0-1.

Navas: Fue un martillo pilón en la segunda mitad pero sus centros no encontraron premio. Forzó una mano de Balenziaga que aún no se entiende por qué no fue señalada como penalti.

Koundé: Se fue con todo al ataque y el equipo lo pagó.

Diego Carlos: Lastrado con una amarilla, estuvo contundente al corte y no concedió lo más mínimo.

Acuña: Hiperactivo en la primera mitad, se fue viniendo abajo con el paso de los minutos.

Fernando: Barrió todo lo que pudo, que no fue poco.

Rakitic: Pidió siempre la pelota pero relentizó en exceso el juego de ataque del Sevilla. Rozó el gol con un disparo lejano.

Papu Gómez: Conectó bien con Suso pero, al igual que al gaditano, no tuvo la chispa necesaria para abrir el entramado defensivo del Athletic.

Suso: Destellos que pudieron acabar en gol pero se le notó que le faltó frescura.

En Nesyri: Tuvo el gol del triunfo en varias ocasiones clarísimas pero se topó con un Unai Simón inspirado como nunca.

Ocampos: Acelerado, como de costumbre, pero con muy poco acierto.

CAMBIOS

Jordán: Entró por Rakitic para dar viveza al centro del campo y no funcionó demasiado.

De Jong: Lopetegui le dio minutos junto a En Nesyri pero su aportación fue escasa.

Franco Vázquez: Muy poco.

Óliver: Igual de poco que el Mudo.

Óscar: Como los dos anteriores.