BARCELONA

Piqué no se entrena y peligra para el Clásico

Tal como adelantó AS, las sensaciones del jugador en su rodilla derecha llevan tiempo sin ser buenas. Ahora mismo, su presencia ante el Real Madrid se presenta como muy complicada.

Piqué.
Rodolfo Molina DIARIO AS

Entre que la rodilla derecha no acaba de responder de manera satisfactoria y que Ronald Koeman no está dispuesto a arriesgar de ninguna de las maneras, parece claro que Gerard Piqué cada día que pasa tiene más complicado llegar al Clásico. Tal como anunciamos en exclusiva el domingo en AS, Piqué llevaba unos días preocupado porque seguía teniendo molestias en la rodilla derecha y en el club no acababan de encontrar la tecla para solucionarlo. El central, que se había puesto como objetivo prioritario jugar ante el Real Madrid el 10 de abril, veía como de un plumazo todas sus ilusiones se venían abajo, sobre todo tras la sesión matinal del sábado, donde intentó probarse con el grupo y tuvo que parar al notarse muy incómodo.

Ahora mismo, están encendidas todas las alarmas en el club. Y es que Piqué sigue teniendo malas sensaciones a falta sólo de cuatro días para el partido. Tanto es así que este martes se decidió que se ejercitara aparte con el grupo y que espere hasta el entrenamiento del jueves para volver a probarse, en un último intento casi a la desesperada. Algunas informaciones apuntaron que los servicios médicos y hasta el propio Piqué no descartaban la posibilidad de infiltrarse para poder jugar el sábado, pero fuentes del club consultadas por AS, aseguraron que se trataba de una opción “muy remota” porque había más riesgos de recaída que otra cosa.

Evidentemente, a día de hoy sólo un milagro abriría las puertas a Piqué a la convocatoria del viernes, sobre todo teniendo en cuenta que Koeman ya anunció en rueda de prensa que no está dispuesto a asumir ningún riesgo más tras haber sufrido esta temporada tres recaídas (Sergi Roberto, Ronald Araújo y el propio Piqué) por las prisas de querer reaparecer antes de tiempo para ayudar al equipo.

Además, hay que tener en cuenta que Piqué apenas ha completado un entrenamiento en el último mes, por lo que su falta de ritmo de competición también es un serio handicap de cara a pensar que pueda estar disponible para este sábado. Si no hay una mejora en las próximas 48 horas, la hoja de ruta de reaparición de Piqué se aplazaría una semana y se fijaría con el objetivo de que pudiera llegar para la final de Copa del 17 de abril ante el Athletic de Bilbao.