REAL MADRID

El dibujo encuentra a Marcelo

El jugador brasileño ofrece su mejor versión en meses como mezcla de carrilero e interior. El trabajo que ha hecho fuera de Valdebebas ofrece frutos.

Madrid

El 2-0 del Real Madrid ante el Getafe en Valdebebas dejó en las retinas, además de un solvente triunfo blanco, una nueva propuesta estilística por parte de Zidane y un futbolista a la que este nuevo camino abierto por el marsellés le viene de perlas: Marcelo. El 3-4-3 de Zidane ante el equipo de Bordalás liberó en buena parte al brasileño de tareas defensivas y le permitió centrarse en lo que mejor se le da: desbordar imaginación en el tercio final del campo para dañar al rival desde una posición mixta, entre carrilero e interior, con total libertad.

Marcelo dio ante el Getafe 74 pases, 63 de ellos buenos, el 85%; más de la mitad de sus desplazamientos de balón fueron en territorio rival (40) y le dio para disparar dos veces, recuperar cinco balones (perdió 15) y dar cinco potenciales asistencias, de las que una acabó cristalizando en el 2-0 de Mendy, tras centro medido del '12'. Curiosamente, en un encuentro en el que se distinguió por su juego interior y sus constantes diagonales, como hizo más daño fue apareciendo al espacio por su costado para sentenciar el triunfo blanco.

La fiesta no fue completa, pues se marchó en el 86' tocado físicamente, con molestias en el gemelo izquierdo. Las pruebas a las que se someterá el jueves determinarán cómo de grave es el problema, un palo para Marcelo el día en el que había asomado la cabeza tras meses sin tener ocasión de hacerlo. Hasta este partido, el brasileño apenas había jugado 752 minutos, por 2.027' de Mendy. El francés le ha ganado claramente la batalla, algo que ya sucedió el curso pasado: Marcelo empezó jugando más, pero con el tiempo Zidane se entregó al rigor defensivo del ex del Lyon (costó 48 millones de euros), que superó a Marcelo en casi 600 minutos al término de la 2019-20.

El curso 2020-21 acentuó la tendencia y profundizó en la mala fortuna de Marcelo: entre septiembre y diciembre, fue titular sólo en siete partidos, de los cuales el Madrid ganó sólo dos, empató uno y perdió cuatro. La asociación de ideas se volvió evidente: con Marcelo, el Madrid era más débil. Sobrevolaba, con datos para sostenerlo, la idea de que el brasileño suponía un sacrificio en defensa que tiempo atrás compensaba por todo lo que aportada en campo rival, un rédito ofensivo al que el lateral, fuera de forma y sin ritmo, no podía llegar.

Marcelo, que finaliza su contrato con el Real Madrid en 2022, no se rindió y comenzó a trabajar fuera de Valdebebas junto a su preparador físico personal, Adolfo Madrid; los resultados ya se vieron en Alcoy, en la eliminación copera ante el Alcoyano. Pese a la derrota y la humillación blanca frente a un Segunda B, Marcelo aguantó los 120 minutos con buena nota y dio la asistencia del único gol blanco, a Militao. Ante el Getafe, Zidane recurrió a él por necesidad ante las numerosas lesiones, pero encontró una nueva versión del brasileño, impulsado por el novedoso sistema, que abre un nuevo camino de posibilidades para lo que está por venir.

Marcelo, Juande Ramos y una posición no tan nueva

No es una posición, en cualquier caso, que pille de nuevas a Marcelo: ya jugó ahí durante buena parte de la temporada 2008-09, a las órdenes de Juande Ramos. El técnico, con Heinze como alternativa más segura para el lateral izquierdo y necesitado de medios que dinamizasen la medular madridista (en aquel entonces, los nombres que la componían eran Gago, los dos Diarra, Sneijder, Guti...), tiró del brasileño como interior izquierdo, con estupendos resultados. Fue parte importante de aquel Madrid de entreguerras que encadenó 17 victorias y un empate en 18 jornadas, disputando una Liga al Barcelona de Guardiola que se terminaría con el 2-6 del Bernabéu. Marcelo mostró además por entonces sus buenas maneras ante la meta rival, con cuatro goles en dicha racha.