BARCELONA

Griezmann pulsa el 'On'

El francés ha marcado cinco goles y ha dado dos asistencias en los últimos siete partidos. De resultar intrascendente en el Wanda, a aparecer por todos sitios y volver a despegar.

Aunque el año pasado ya tuvo un momento, precisamente por estas fechas, en el que Griezmann empezó a parecerse al Griezmann real, el jugador campeón del mundo que ha intentado sin éxito comer en la mesa de Messi y Cristiano pero que ha jugado a un nivel superior, el francés ha vuelto a pulsar el botón del 'On' en las últimas semanas. Cinco goles y dos asistencias en los últimos siete partidos confirman su buen momento, aunque no borran su pésima imagen en el Wanda en un partido que era clave para el Barça y del que desapareció sin explicación.

Ya en diciembre de 2019, Griezmann dio señales de su calidad. Le marcó al Dortmund en Champions (27 de noviembre); y al Mallorca, la Real y el Alavés en LaLiga en el mes de diciembre. En enero, salvó al Barça en Ibiza en la Copa y pudo meterlo en la final de la Supercopa en Arabia. También marcó en Nápoles un gol para la esperanza en la ida de los octavos de final de la Champions. Pero sorprendentemente, cuando daba la sensación de que ya estaba cuajando como fichaje y jugador de jerarquía en el Barça, pulsó el botón de 'Off' y desapareció. Marcó dos goles en toda la segunda vuelta de LaLiga, desapareció en la Champions (como todos) y en Copa falló un gol cantado el miércoles el día de la eliminación de San Mamés, donde se cogió un buen calentón por la suplencia.

La temporada había empezado torcida para Griezmann. Después del burofax de Messi, se dio a entender que Koeman le daría la estrella de sheriff en el equipo. Pero finalmente el argentino siguió y, otra vez, Griezmann parecía estar en tierra de nadie. Sin goles, sin sitio y con su entorno revoltoso cada vez que se marchaba a jugar con Francia . Ya saben, el "régimen del terror" de Messi; según su padre deportivo, Eric Olhats.

Sea como fuera, al Griezmann de los últimos partidos se le ha visto más activo. Puede que no tenga que ver con ningún tipo de liberación, pero al menos ha estado enchufado al juego. Por eso marcó en Kiev con el partido ya sentenciado, a pesar de que había sido suplente; por eso tuvo confianza de empalar esa volea fantástica ante Osasuna; y por eso, crecido, se la jugó con ese fino remate de tacón, tan suyo, que abrió la lata contra el Ferencvaros. Griezmann está mejor. Al menos, genera mejores sensaciones. Se le ve sonreír, celebrar goles con extravancia, al estilo Travis Kelce, y también poría decirse que ha encontrado, en parte, su sitio en el campo. Como si ahora sí se reconociese. Tiene ganas de triunfar, pero el Barça es un examen diario y la continui. Especialmente hasta que un jugador gana galones con títulos. Algo así como le pasó a Rakitic después de quitar de en medio a Xavi del once. Lo que primero fueron recelos se convirtió luego en reconocimiento.