FRANCIA

Laurent Blanc atisba su final

El ex del PSG, en paro desde 2016, no pierde la fe pero ve difícil una vuelta al fútbol profesional. Se plantea su futuro en el deporte base después de triunfar en Francia.

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Laurent Blanc atisba su final
STEPHANE MAHE REUTERS

Laurent Blanc (55 años) fue víctima del efecto dominó. En 2016, los banquillos europeos empezaron a bailar. Este efecto lo arrancó el Paris Saint Germain con la intención de sacar a Blanc de su banquillo, allí, acabaría Unai Emery y en el Pizjuán, Jorge Sampaoli. A Blanc le esperaba el paro, eso si, con 22 millones de euros de indemnización por despido del club de la capital francesa.

Cuando el dinero es suficiente, como bien explicó Maslow en su famoso sistema piramidal de necesidades, ya no es lo más importante. Blanc salió con la cartera llena y en busca de una reconversión para afrontar una nueva oportunidad que si no ha llegado ya, quizá, nunca llegue, quedándose así en el medio de la pirámide. A falta de reconocimiento y autorrealización a través de la pelota.

'Le President' estuvo en las quinielas para el Barcelona tras la salida de Valverde, negado a posteriori por el club, y sonó también desde que salió de Paris para el Valencia, Manchester United, Fiorentina, Betis, Olympique de Lyon, Sevilla, Inter, Roma, UD Las Palmas y hasta la selección norteamericana. Numerosos banquillos en los que nunca se sentó. En un punto entre la resignación y la esperanza, Blanc no tiene clara que su vuelta al fútbol profesional sea posible. "Quiero entrenar pero cuanto más tiempo pasa, menos creo que ello. Cada vez es más difícil para los entrenadores. Los jugadores ya no están valorados por lo que hacen sino por lo que generar a nivel financiero. Compramos por yo y vendemos por 30 o 40. Así son las cosas y tienes que adaptarte. Encuentro el trabajo cada vez más difícil. Cada vez piden más a los entrenadores que hagan crecer el valor de los jugadores pero nosotros, ante todo, somos técnicos", afirmó el preparador en una entrevista con Telefoot.

Desde 2016, todo ha cambiado para Blanc. Con un palmarés de lujo en el fútbol francés (cuatro Ligas, dos Copas de Francia, cuatro Copas de la Liga francesa y cinco Supercopas de Francia), el campeón del Mundo en 1998 no encuentra su sitio en el fútbol profesional pero, aún así, quiere poner fin a sus lunes al sol. "Soy realista, honesto conmigo mismo y con los demás pero no me voy a retirar. Tampoco es que sueñe. Soy mayor, veo las cosas y como se mueven ahora, como evoluciona el mundo del fútbol", explicó sobre sus sensaciones. Estas podrían cambiar dentro de poco. 

La perseverancia le ha llevado a encontrar una posible solución. Revisando el camino, Blanc valora una vuelta al origen, al fútbol amateur o incluso, al fútbol formativo. "Hay mucho que hacer en el deporte amateur. Están sufriendo mucho y eso no es bueno para nuestros jóvenes", asegura.

De manejar el futuro de Cavani, Thiago Silva o Zlatan Ibrahimovic o de su selección, a una vuelta a la base. Blanc sigue en el banco de la estación desde hace más de un lustro en busca de destino y ya apenas mira la vía por la que pasa el tren del fútbol profesional. El de Alès ya piensa solo en el futuro y aunque "ya no cree en Santa Claus" no diría que no a un regalo que le guste.