ATLÉTICO DE MADRID

La transición de Marcos Llorente

El '14' ha pasado de jugar el 30,9% de los minutos en Liga antes del parón al 64,8%, siendo clave en ataque. Una reconversión histórica desde Anfield.

Pocas veces un partido ha cambiado tanto la vida de un futbolista como el de Anfield para Marcos Llorente. El '14', que por entonces ya estaba acumulando minutos como interior derecho, sustituyó a Diego Costa a los 56 minutos con un marcador de 1-0 en contra que no se movería y obligaría a acudir a la prórroga para dirimir al vencedor entre el Liverpool y el Atlético. Cuando todo se puso de cara para el equipo inglés, con el 2-0 que les clasificaba para los cuartos, emergió la figura colosal de Llorente para dar la vuelta a la tortilla con un doblete que clasificaba a los rojiblancos, poniendo la puntilla con su asistencia para el gol de Morata que culminó la remontada (2-3).

Pero, en plena euforia por eliminar al vigente campeón de la Champions (que lleva tres años sin perder en su estadio en liga), la competición puso freno por la crisis sanitaria del coronavirus. Lo que podía ser un contratiempo para la moral de Llorente, se convirtió en todo un aprendizaje para adaptarse a la posición de delantero. Tres meses y tres días sin competir en partido oficial, pero siguiendo un plan personalizado y consensuado con Simeone para comenzar a pensar como un jugador que vive cerca del área rival, estudiando sus movimientos, desmarques y golpeos tras toda una carrera profesional como pivote. Combinado con un estado físico extraordinario, quizás el mejor de LaLiga, Llorente volvió como un tiro.

Si para todos fue una sorpresa ver al '14' regresar del parón ejerciendo como delantero en los primeros entrenamientos de la minipretemporada, ayudado por las lesiones de João Félix y Correa, se convirtió en toda una realidad en San Mamés, donde fue el compañero de Costa en punta. Un partido donde ya comenzó a dejar buenos detalles de espalda y en carrera cuando podía aprovechar los metros a la espalda de la zaga, cayendo con habilidad al perfil derecho. Pero subiría la apuesta en la siguiente jornada, entrando en el minuto 63 para conseguir un gol y dar dos asistencias contra Osasuna. Desde entonces ha ido acumulando minutos y titularidades. 

A pesar de la concentración de partidos, Llorente ha sido titular en siete de los últimos nueve encuentros del Atlético en Liga, donde consiguió la clasificación matemática para la Champions, en la mayoría de ellos actuando como delantero, aunque pasando a la derecha e incluso al doble pivote cuando fue necesario. Un penalti provocado contra el Alavés, el pase de la muerte que acabó en gol en propia del Levante, un centro para que Morata solo tuviese que empujarla contra el Mallorca y el gol que abrió el marcador contra el Getafe, en una acción de delantero centro controlando, girando y golpeando al primer palo, engordaron sus estadísticas (curiosamente ha marcado sus cinco goles del curso como visitante). Pero más allá de eso, dejó una sensación física pletórica para convertirse en un jugador prácticamente imparable para la defensa rival.

Marcos Llorente celebra uno de sus goles al Liverpool.

Su valor se ha multiplicado

Simeone lo explicaba tras el partido contra el Levante señalando que "después de tanto esfuerzo que hizo, entrenando siempre bien, sin protestar ni tener mala predisposición tras quedar un montón de veces fuera, al final a la gente que trabaja siempre tiene premio". Algo que reflejan los datos, ya que antes del parón había disputado 723 minutos en Liga, el 30,9% de los minutos que había estado disponible (de 2.340', ya que sólo se había quedado fuera de la convocatoria contra el Celta por decisión técnica). Ahora, como gran protagonista del equipo, suma 642 de los 990 posibles, el 64,8% de los minutos pese a jugar cada tres días.

En un año de transición del Atlético, Llorente ha vivido la suya propia, desde complemento en el centro del campo a desequilibrio en la delantera. Un rendimiento que no pasa desapercibido, ya que Transfermarkt ha multiplicado su valor desde los 16 millones hasta los 40 a pesar de la crisis económica que asola al fútbol. Un crecimiento a base de trabajo, esfuerzo, entrega y la confianza del Cholo, que vio en Llorente el complemento que le faltaba en la delantera.