SEGUNDA B

El héroe del Sabadell al que confundían con el hijo de Makaay

Mackay detuvo tres penaltis ante el Atlético B. Se casó con kilt. En su país creían que era familia del ariete del Bayern. Viste de rosa como homenaje a sus padres.

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Ian Mackay, independientemente de lo que suceda el próximo jueves, será uno de los hombres más destacados del Playoff 2019-20. "Para muchos es el mejor portero de toda la categoría", exponían los comentaristas de Footters antes de la tanda fatídica entre Sabadell y Atlético de Madrid B. No les faltaba razón o, al menos, se encargó de demostrarlo instantes después. Primero fue Toni Moya el que chocó con sus brazos-fortaleza; después, Cedric; y, para acabar, Abde. Tres penas máximas detenidas ya es motivo suficiente para indagar en su historia. En la de Makaay. Perdón, Mackay. No se preocupen porque tiene una explicación.

A los no tan familiarizados con la categoría, seguramente les rondó por la mente la idea de que el portero del Sabadell era familiar del mítico delantero del Deportivo o el Bayern, Roy Makaay. Ni siquiera se escriben igual, como tampoco Isaiah Thomas e Isiah Thomas y todo el mundo se preguntó si eran padre e hijo cuando el pequeño base ex de los Boston Celtics fue drafteado en el puesto 60 en 2011. Si les sucedió ayer con la 'saga Mackay', que sepan que no son, ni serán, los únicos.

En su día, ayudó a la confusión el hecho de que fuera canterano del Deportivo. Pese a su nombre, Ian Mackay es nacido en A Coruña, aunque su padre es escocés. Por ello se decantó por la selección de Escocia, con la que llegó a probar en categorías inferiores. Tal era el desconocimiento en su país que se hizo viral la certeza de que Mackay, con CK y una sola A era el hijo de Makaay, con una sola K y dos A. No hacía falta ni siquiera de otros criterios para saber que algo fallaba en tal tesis.

"Llegaron a decir cuando fui con Escocia que era hijo de Makaay. Yo con 14 años y él con 27"

Mackay

Pero había argumentos más potentes, como el hecho de que tenía Mackay para aquel entonces 14 años y Makaay, el del Bayern, 27. Los futbolistas suelen ser padres jóvenes, pero las matemáticas no encajaban en este supuesto. No obstante, el actual portero del Sabadell se lo tomó con humor y lo cuenta como una experiencia más de su carrera deportiva. 

"Llegaron a decir cuando fui convocado con la selección escocesa que yo era hijo de Makaay. Yo con 14 años y Makaay con 27. Muchas veces la gente escucha campanas y no sabe dónde. Y, por supuesto, siempre escribían mal mi apellido", explicó entre risas en una entrevista en La Voz de Galicia el año pasado.

Una camiseta rosa como homenaje

"Es un tributo para mis padres, siento que me protegen"

Mackay y su camiseta rosa

En su tarde heroica ante el Atlético de Madrid B portó la habitual equipación rosa, como ya hizo en el Racing de Ferrol y otros destinos de su carrera. El color no es una superstición ni un gusto de moda. Mackay explicó que la lleva para homenajear la muerte de sus padres, que fallecieron por cáncer. Desde entonces, hace lo imposible por poder recordarles simbólicamente en cada partido.

"A veces tuve problemas para poder lucirla, ya que algunos árbitros van de rojo, pero le insistí a los delegados del Racing en que hicieran lo posible para convencerlos, por si pueden llevar ellos otros uniformes. Para mí el algo muy importante", rememoró haciendo alusión a su etapa en Ferrol. "Mi camiseta es un tributo para ellos, tengo la sensación de que me protegen", apuntó en su preparación con el Sabadell.

Se casó con el kilt

Otra anécdota del que es ya uno de los grandes protagonistas de este Playoff es su vestimenta en el día de su boda. El padre de Mackay era capitán de barco y conoció a su madre en una parada en España. Por ello, el portero es nacido en A Coruña, pero tiene la doble nacionalidad y se decantó por la selección escocesa. Por supuesto, sigue las tradiciones del país natal de su padre.

Según contó a La Voz de Galicia, se casó con frac, pero en la ceremonia se puso el kilt (falda escocesa) para hacer honor a la tradición familiar. Su padre, su tío y su cuñado también vestían así y él no iba a ser menos. Durante el banquete y el baile nupcial la portó, algo que recuerda con orgullo.