BARCELONA

Se cumplen cincuenta años del escándalo Guruceta

El fútbol español vivió hace medio siglo una de sus mayores polémicas a causa de un penalti en un Barça-Madrid que marcó un antes y un después.

“Cuando un árbitro es tan amable, algo prepara”, escribió Manuel Vázquez Montalbán en su crónica del Barcelona-Real Madrid correspondiente a la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey en la revista Triunfo que tituló “Noche de amor y de guerra en el Nou Camp”. El árbitro “amable”, al menos hasta el minuto 14 de la segunda parte, se llamaba José Emilio Guruceta Muro y hoy hace cincuenta años organizó un escándalo de proporciones bíblicas que entre otras cosas hizo dimitir al delegado nacional de deportes, un tal Juan Antonio Samaranch, al presidente del Comité de árbitros, José Plaza y convirtió al apellido de este árbitro vasco en sinónimo de atraco arbitral. Guruceta fue recusado por el Barça a perpetuidad y estuvo 14 años sin dirigir un partido al club catalán.

La espoleta que desató la tormenta más devastadora que ha vivido el arbitraje en España se resume en una falta de Rifé a Velázquez fuera del área que Guruceta convirtió en penalti. Pero eso es sólo la punta del iceberg, la gota que colmó el vaso. Para entender lo que pasó es necesario hacerse una idea de la situación.

Temporada 69-70. El año anterior había acabado con la infame ‘final de las botellas’ en la que el Barcelona había ganado la Copa al Madrid en el Bernabéu con un discutido arbitraje de Rigo, colegiado mallorquín famoso por favorecer al Barça. El calendario decreta que el primer partido de esa campaña sea un Madrid-Barcelona en el Bernabéu que arbitrará Ortiz de Mendíbil, “a ojos del Barça, el árbitro de cámara del Madrid”, según explica Alfredo Relaño en su libro “Nacidos para incordiarse”. Este árbitro es el que alargó nueve minutos un partido que el Madrid necesitaba ganar.

En ese encuentro inaugural de la Liga, Bustillo, flamante fichaje del Barça adelanta a los blaugrana con dos goles, los locales empatan y con el partido igualado el central blanco De Felipe entra violentamente al atacante del Barça. Una entrada que el colegiado no considera ni falta. Es más, a raíz de esa jugada seis jugadores blaugrana son amonestados, incluido el propio Bustillo, que como se comprobará luego, sufre “rotura total de la inserción inferior del ligamento lateral interno en sus dos capas superficial y profunda, desinserción periférica del menisco interno y rotura del ligamento cruzado anterior”. Bustillo no volvió a jugar esa temporada y en las dos siguientes jugó dos partidos. Nunca volvió a marcar un gol para el Barça. Esa entrada le retiró del fútbol.

En ese contexto llegó el enfrentamiento de Copa, que se jugaba entonces una vez finalizada LaLiga, entre el Barça y el Madrid. Ambos equipos habían completado una Liga desastrosa: los catalanes acabaron cuartos y los blancos, sextos. El Barça estaba acostumbrado a las estrecheces, llevaba 9 años sin ganar la Liga, pero para el Madrid la Copa era fundamental porque era la única opción para no quedarse fuera de Europa por primera vez en su historia.

Así que en este contexto - la final de las botellas del año anterior, la lesión de Bustillo y dos grandes en apuros- llegó la eliminatoria de Copa. En la ida arbitra Zariquiegui, otro de los árbitros considerados amigos del Madrid y los blancos ganan por 2-0 con un segundo tanto de Amancio en fuera de juego según todas las crónicas del día siguiente.

El partido de vuelta llega en un ambiente infernal. En Barcelona se habla de remontar “el gol de Zariquiegui” y el Camp Nou presenta la mejor entrada de su historia. Se adelanta el equipo blaugrana con gol de Rexach, el Barça asedia la portería del Madrid en busca del segundo tanto a base de faltas que, según la crónica de Vázquez Montalbán eran “exageradas en torno al área del Madrid (…) y cuando un árbitro es tan amable, algo prepara”.

En pleno ataque barcelonista, la defensa blanca despeja un balón que propicia un contragolpe madridista. Velázquez, sublime jugador blanco, pero tan técnico como poco veloz, desafía en carrera a Rifé, el más rápido de los barcelonistas. Antes de llegar al área, Rifé le arrebata el balón, Velázquez cae dentro del área y Guruceta, que estaba en el centro del campo mal colocado señala penalti. Se lía la mundial. Eladio es expulsado, Amancio marca el penalti y el Barça hace un amago de abandonar el campo.

“Las almohadillas parecen ya amapolas entre los trigales verdes. La Policía Armada se pone en pie para localizar a los lanzadores”, escribe Vázquez Montalbán. Guruceta para el juego continuamente para retirar almohadillas y el Barça es incapaz de remontar ese golpe. Acaba el partido y se invade el campo. Guruceta sale del Camp Nou con el uniforme, tricornio incluído, de la Guardia Civil para evitar a la muchedumbre que le espera.

El escándalo es de órdago. hasta la prensa de Madrid reconoce que el penalti fue fuera del área, pero Santiago Bernabéu declara “¿pero de qué se quejan? ¡Ha sido penalti como una casa!”. La revista oficial del Madrid repintó las rayas del área para aparentar que la falta había sido dentro.

La queja del Barça es tremenda. Recusan a perpetuidad a Guruceta que estará 14 años sin arbitrar al equipo, se sanciona a Guruceta con seis meses, lo que provoca la dimisión del Plaza, jefe de los árbitros, el Barça se salva del cierre del Camp Nou y Samarach dimite de su cargo como delegado nacional de deportes nombrando a Juan Gich i Bech de Careda, que había sido gerente del Barça, quien facilita una subvención para construir la pista de hielo.

Los caminos de Guruceta y el Barça se separan para siempre. Guruceta pasó por ser un árbitro muy popular y, según Relaño “más de una vez le vi equivocarse en beneficio del Madrid, singularmente en un partido de Copa en el Bernabéu en el que le anuló dos goles al Atlético aún no sé por qué”.

En 1997, diez años después de que perdiera la vida en un trágico accidente de carretera, el presidente del Anderlecht, Constant Vanden Stock confesó ante la justicia belga que había sobornado a Guruceta con un millón de francos belgas con ocasión del partido de la Copa de la UEFA de su equipo ante el Nottingham. El Anderlecht fue expulsado un año de las competiciones europeas, Vanden Stock fue sancionado de por vida y el premio al mejor árbitro español lleva el nombre de Guruceta, el “árbitro amable que algo preparaba”.