VALENCIA

Pablo Correa, el visionario del comodín Daniel Wass

El técnico uruguayo le cambió la vida al danés en el Évian: "Es pura fiabilidad, el jugador que todo entrenador quiere tener".

Pablo Correa, el visionario del comodín Daniel Wass
AFP / IRANZO

Enero de 2012. Hace bastante frío en Évian, una localidad francesa situada al este de país, frontera con Suiza. Allí su equipo de fútbol es la sensación. Acaba de ascender de Tercera a Ligue 1 en apenas dos años. El Évian lucha por la permanencia con un grupo de jugadores modestos, pero con hambre. Destaca en la plantilla el clan de los daneses. Son cuatro los que conforman la plantilla: Andersen, Poulsen, Kahlenberg y Wass. El jugador del Valencia, cedido por el Benfica, es el más joven de todos. Tiene apenas 22 años y su adaptación no está siendo fácil. Es la primera vez que sale de Dinamarca y su primera experiencia lejos de casa, en una de las grandes ligas. La presencia de sus compatriotas y el ambiente de Évian, muy similar al de Dinamarca por su condición montañosa, le ayudan en el día a día, pero en el campo las cosas no le salen del todo bien. Wass tarda en hacerse con un hueco en el once. Llega el relevo en el banquillo y su vida cambia.

En enero, aterriza en el Évian el uruguayo Pablo Correa, un técnico que llevaba once años en el Nancy y al que cogió nada más colgar las botas. El charrúa, con la permanencia como único objetivo, se da cuenta de que Wass es diferente y confía en él desde el primer día. "Pronto vi que es el jugador que todo entrenador quiere tener en su plantilla", afirma a AS Correa. El técnico uruguayo apenas lleva unas semanas en el equipo cuando comprueba que la principal virtud de Wass es la polivalencia. El uruguayo fue el primero que vio que el danés iba a ser un gran comodín durante toda su carrera. Fue un visionario. "Muchos podrían pensar que era un problema que Daniel no tuviese un puesto fijo, pero yo lo vi como una virtud, una gran ventaja. Wass es muy completo para jugar en cualquier puesto. Tiene recorrido, pegada, trabajo y talento", asegura el hombre que le cambió la vida al futbolista del Valencia.

Correa también ayudó a Wass en la adaptación. Le obligó a hablar francés y a pegarse aún más a Poulsen, quien ya ejercía de "padre". El técnico vio que Poulsen podía ayudar a convencer a Wass para que jugase donde el equipo le necesitase, especialmente en el lateral derecho. Ahí es donde Correa piensa que el danés del Valencia puede rendir mejor. Poulsen, con una dilatada trayectoria en el Schalke, Sevilla, Juventus y Liverpool, hizo el resto. "Wass no había sido nunca internacional absoluto y a partir de ese año empezó a contar. Además, se convirtió en una pieza codiciada del fútbol francés. Daniel sólo necesitaba un empujón y entre todos se lo dimos", afirma Correa.

Pablo Correa conversa con Poulsen y Wass, en su etapa en el Évian.

Wass, según el técnico que le dio un giro a su vida en Francia, apenas ha mutado. El danés sigue con los pies en el suelo. "Es un chico sin historias en la cabeza, siempre lo fue. Trabajador, humilde y muy familiar. No me extraña que ahora esté en un grande como el Valencia. Wass siempre iba a tope, en los entrenamientos y en los partidos", dice Correa, quien asegura que los daneses tienen un gen especial, un aspecto competitivo que los hace diferentes: "Son pura fiabilidad, siempre lo he dicho. Sólo hizo falta convencerle de que podía ser un gran lateral derecho para que fuese de verdad a por el puesto. Si jugaba de lateral izquierdo cumplía y si la semana siguiente era interior, también. Sacaba buena nota donde le pusieses y eso es porque Daniel es fiable".

Correa ha seguido de cerca la trayectoria de Wass. Por eso, ocho años después de ver que el danés podía ser un comodín, admite que en el puesto de lateral derecho es donde mejor encaja: "Lo vi con Marcelino y la gran sociedad que hacía con Carlos Soler. A Daniel no le importa tener campo por delante para correr. Así puede explotar mejor su velocidad”. Correa guarda un gran recuerdo de Daniel. Su tono se endulza cuando tiene que reconocer el tipo de persona que es Wass. "Recuerdo una anécdota que dice mucho de él. Volviendo de un partido con el Évian, tras un empate que nos dejó la permanencia encarrilada, hice que el autobús parase a mitad camino. Quería que el grupo se tomase una cerveza porque estábamos todos contentos. Wass estaba muy feliz, pero se apartó del resto. Era como si sintiese vergüenza de estar con sus entrenadores bebiendo una cerveza, pero yo lo vi como una gran muestra de respeto. Eso llevó a Wass a triunfar en el fútbol francés (llegó a jugar una final de Copa con el Évian en 2013) y en España, donde admiro su trayectoria", sentencia Correa. Muchos años después, Wass se ha ganado el cariño de Mestalla por su profesionalidad y polivalencia, la virtud que la ha convertido en indiscutible.

Daniel Wass celebra un gol con el Évian.

"Maxi se ha afinado y no ha perdido potencia"

Pablo Correa, uruguayo de nacimiento pero afincado en Francia desde hace casi 25 años, no le quita ojo al fútbol español. De hecho, veranea en Cataluña y tiene propiedades en Madrid. Correa sigue de cerca la evolución del Valencia por dos motivos. El primero de ellos es por Daniel Wass, uno de sus 'hijos', y el segundo por Maxi Gómez, su compatriota. "Uruguay es un país muy pequeño y nos llama la atención el gran talento que han tenido todos sus delanteros en los últimos años. Es verdad que a Maxi se le ve compara con Luis Suárez y Cavani. De Maxi destaco lo mucho que se ha afinado sin perder potencia. Está muy rápido, incluso más que el Luis Suárez que llega al Ajax. Es difícil conseguir que un jugador cambie su físico porque si se afina mal, puede sufrir mucho. De momento, Maxi parece que lo ha hecho bien y creo que es un gran delantero, con un gran futuro", finaliza Correa.