SEGUNDA B

El bache del Andorra de Piqué

El equipo de Gabri sufre su primera crisis, con solo un triunfo en 2020 y cinco partidos consecutivos sin ganar. Aun así, siguen en la pelea por el Playoff.

Gerard Piqué tenía todas las piezas sobre la mesa cuando se aventuró en el valiente reto de comprar un club de fútbol y se planteó el objetivo de colocarlo en LaLiga SmartBank más pronto que tarde. Es más, incluso se atrevió a pronunciar la Champions como su sueño a largo plazo. El proceso ha sido impecable, con la llegada a Segunda B vía compra de la plaza e ilusionantes fichajes para asaltar los puestos de arriba. Además, el equipo ha ocupado puestos de ascenso durante gran parte de la temporada... hasta su primer gran bache.

Actualmente, el Andorra es octavo clasificado del Grupo III de Segunda División B, con 37 puntos en su casillero. Si bien todo está igualado en la parte de alta, el equipo andorrano ya tiene el hándicap de estar a más de un partido de los puestos de Playoff y a siete del líder Sabadell. Todo por una racha negativa, que sigue acrecentándose conforme pasan las jornadas. Los de Gabri solo suman una victoria en lo que va de 2020 y acumulan cinco jornadas consecutivas sin conocer la victoria.

El problema va a más en lo que respecta a acierto de cara a puerta. El Andorra solo ha celebrado dos goles en sus cinco partidos sin ganar y su balance total tampoco es alentador: 28 tantos en 24 encuentros. Quién sabe si influyó en la dinámica, pero el equipo presidido por Piqué no es el mismo desde la dolorosa eliminación copera frente al Leganés. Era de esperar, por la diferencia innegable entre ambos equipos. Sin embargo, se produjo en la tanda de penaltis y después de tener a un Primera División contra las cuerdas.

Keita adelantó a los locales antes de cumplirse la media hora de encuentro y aguantó con fortaleza otros 30 minutos más. En el 63', Guido Carrillo se empeñó en ahuyentar la fiesta de Prada de Molés, pero no pudo evitar la prórroga ni tampoco los penaltis. No lo logró ni con la estadística de posesión (58-42% para el Andorra), ni en tiros a puerta (5-4). La tanda fatídica, sin embargo, ajustició a los de Gabri, a pesar de que Carrillo y Ruibal fallaron dos de los tres primeros lanzamientos. Finalmente, un error de Codina condenó a la eliminación al equipo de tercera categoría.

Fichajes como solución

La eliminación copera fue más dolorosa por sensaciones que por expectativas y quizás por ello ha supuesto un traspiés a nivel anímico. Eso solo se vive en el vestuario, si bien es cierto que los siete puntos de 21 posibles desde entonces no son números que ayuden a cerrar la clasificación para los Playoffs. Bajo esa tesitura y a sabiendas de la enorme dificultad de la categoría, la directiva se puso manos a la obra para cerrar incorporaciones que les den un plus de cara a la segunda mitad de temporada. Gaffoor, Víctor Casadesús, Javi Martos o Miguel Palanca ya llegaron en verano. Quedaban ases bajo la manga.

Adrián Lledó, del Llagostera, y Andrés Mohedano, del Mirandés, han sido dos de las incorporaciones. Pero la más sonada ha sido la de Carlos Martínez, procedente del Hércules. El delantero era el máximo goleador de su equipo, pero el club no le cerró la puerta. Se pagó una pequeña cantidad por él, fruto de sus galones. Queda por ver si es capaz de ser capital en busca de, al menos, probar la aventura de la postemporada. Nadie dijo que fuera fácil y ahora el Andorra sufre la dureza de Segunda B. Tres meses por delante y, eso sí, pueden presumir de mantener objetivo: el ascenso a la élite.