RUMANÍA

El once histórico de la Selección de Rumanía: de Hagi a Popescu

Repasamos el once histórico de Rumanía, una selección que destacó en la década de los 90 con jugadores históricos como Gheorghe Hagi o Popescu.

El once histórico de la Selección de Rumanía: de Hagi a Popescu

La selección de Rumanía nunca se ha caracterizó por sacar grandes talentos, pero su historia quedó marcada por sus grandes actuaciones en las fases finales de Mundiales y Eurocopas durante la década de los 90. Esa generación, liderada por Gica Hagi, es considerada la mejor de la historia del país. Jugadores como Contra, Gica Craioveanu, Mutu o Chivu también han sido claves para entender el buen hacer del país de los Cárpatos.

Bogdan Stelea (portero)

El guardameta con más partidos de la historia de la selección rumana. Stelea defendió la meta de Rumanía en 91 ocasiones y participó en tres mundiales (1990, 1994 y 1998) y dos Eurocopas (1996 y 2000) y formó parte de la generación de oro rumana que logró el mejor resultado del país en la historia de los mundiales (sextos en 1994). El peculiar guardameta jugó en nueve equipos a lo largo de su carrera deportiva y destacó en la UD Salamanca, en la que estuvo cinco temporadas. Realizó el saque de honor de un partido de Unionistas en el 2016. Es ídolo en Salamanca.

Cosmin Contra (lateral derecho)

Disputó 73 partidos con la selección rumana y disputó la Eurocopa del año 2000 y la del 2008. Como futbolista, su buen hacer con el Deportivo Alavés, con el que alcanzó la final de la Copa de la UEFA, le valió su fichaje por el Milan y su posterior paso por el Atlético de Madrid. El club en el que encontró mayor estabilidad fue el Getafe. Estuvo cinco años en el equipo del sur de Madrid, en el que disputó dos finales de Copa del Rey y anotó dos goles ante el Bayern Múnich en aquella eliminatoria histórica de la UEFA. Como entrenador, Contra dirigió a Getafe y Alcorcón entre otros y, actualmente, es el seleccionador de Rumanía.

Gheorghe Popescu (central)

El máximo representante, junto a Gica Hagi, de la década de oro del fútbol rumano. Disputó tres Mundiales (1990, 1994 y 1998) y dos Eurocopas (1996, 2000). Popescu destacó por su fútbol elegante y su gran desplazamiento en largo, que lo llevaron a jugar en clubes como el PSV, el Tottenham, el FC Barcelona y el Galatasaray, entre otros. En el conjunto blaugrana estuvo dos temporadas en las que jugó 68 partidos, logrando nueve goles y ganando una Recopa de Europa. Llegó a lucir el brazalete de capitán del club azulgrana. Fue condenado a tres años de cárcel por la Justicia de Bucarest tras ser acusado de extorsión, evasión fiscal y blanqueo de dinero en el traspaso de jugadores entre 1999 y 2005.

Cristian Chivu (central)

El central rumano fue uno de los símbolos de su país durante la primera década del siglo XXI. Su central de media distancia y su gran capacidad para anular rivales fueron sus principales características y puntos fuertes. Disputó la Eurocopa de 2000, en la que anotó un gol, y la del 2008. Con Rumanía, Chivu jugó 75 partidos. Salió de la cantera del CSM Resita de su ciudad natal y tuvo la suerte de desarrollar su carrera en las grandes ligas en el Ajax, el Roma y el Inter de Milán. En este último fue donde dio su mejor nivel. Llegó al equipo 'nerazzurri' rechazando ofertas de Real Madrid y Barça y, con Mourinho como entrenador, logró el triplete. Se retiró con 13 títulos y fue elegido tres años (2002, 2009 y 2010) como futbolista rumano del año. Actualmente, Chivu es el entrenador del equipo sub-17 del Inter.

Miodrag Belodedici (central/lateral izquierdo)

El defensa rumano, nacido en la frontera de su país con la antigua Yugoslavia. Disputó 55 partidos con la selección rumana y participó en el Mundial de EEUU 1994, en el que su equipo cayó ante Suecia en cuartos de final en la tanda de penaltis donde Belodedici falló el decisivo lanzamiento, tras eliminar a Argentina en octavos. Despuntó durante seis temporadas en el Steaua de Bucarest, en el que ganó la Liga de Campeones de 1986, y cuatro en el Estrella Roja, en el que ganó otra Liga de Campeones (1991). Todo ello le llevó a firmar por el Valencia, en el que jugó dos temporadas. Posteriormente, Belodedici estuvo una temporada en el Valladolid y otra en el Villarreal. Se retiró en el Steaua después de marcharse dos años al Atlante mexicano.

Dorinel Munteanu (mediocentro)

Es el jugador rumano con más partidos con la selección rumana (134) y también formó parte de la generación ruamana de los años 90 disputando dos mundiales. Munteanu desarrolló gran parte de su carrera en varios clubes rumanos, entre ellos el Dinamo de Bucarest, y también jugó en el Colonia y el Wolfsburgo. Se caracterizó por su buen pie y su gran disparo desde fuera del área. En el año 2005 comenzó a entrenar y, tras dirigir a catorce equipos, ahora se encuentra libre.

Gica Craioveanu (mediapunta)

El ex-futbolista nacido en Hunedoara disputó 25 encuentros y anotó cuatro goles con la selección rumana. Despuntó durante cuatro temporadas en el Universiatea Craiova antes de firmar por la Real Sociedad, club en el que estuvo tres campañas y dejó muy buen recuerdo. También estuvo cuatro temporada en Villarreal antes de firmar por el Getafe en el año 2002. El rumano decidió bajar a un equipo de Segunda División del que acabaría siendo estrella. Gica Craioveanu fue fundamental en el ascenso del conjunto azulón y anotó 16 goles en los 100 partidos que disputó en el sur de Madrid. Tras retirarse, ha sido habitual verle en los medios de comunicación como comentarista de partidos de LaLiga.

Gheorghe Hagi (mediapunta)

Es, para muchos, el mejor jugador de la historia de Rumanía. Fue conocido como "El Maradona de los Cárpatos" y es considerado como uno de los mejores futbolistas de los años 90. Máximo exponente de la generación de oro de Rumanía, Hagi disputó 125 encuentros con su selección y anotó 35 goles. Fue un jugador habilidoso, talentoso, rápido y con buena definición. Despuntó durante una década en varios clubes rumanos y, en 1990, firmó por el Real Madrid. Dos temporadas estuvo en el club blanco antes de irse al Brescia y acabar, dos años después, en el FC Barcelona. Acabó su carrera como futbolista en el Galatasaray. Anotó más de 200 goles en sus 485 oficiales como profesional. Una auténtica leyenda.

Ilie Dumitrescu (extremo izquierdo)

Otro de los futbolistas destacados de la generación de los 90 en Rumanía. Dumitrescu disputó 62 partidos y anotó 20 goles con Rumanía, con la que destacó en el Mundial de 1994. Un "11" de gran categoría que despuntó en el CSA Steaua de Bucarest. Eso le valió para firmar por el Tottenham, donde sólo estuvo media temporada antes de ser cedido seis meses al Sevilla. No acabó de adaptarse al fútbol inglés y se marchó a México, país en el que jugó en América y Atlante. Se retiró en el CSA Steaua de Bucarest en el año 1999.

Adrian Ilie (delantero)

Un delantero como pocos. Nacido en Craiova, Adrian Ilie disputó 55 partidos con su selección y anotó 13 goles. Estuvo presente en dos de los mejores resultados de la historia de Rumania en grandes citas: octavos de final en el Mundial de Francia 1998 y cuartos de final en la Eurocopa del 2000. Ilie será recordado en España por su gran papel en el Valencia, club al que llegó procedente del Galatasaray tras haber destacado en el Steaua de Bucarest. Claudio Ranieri, entrenador de aquel Valencia, le definió de una manera muy gráfica: "Es letal, es como una cobra, que te pica y te mata". Después, en el 2002, se marchó al Alavés y acabó su carrera jugando en el Besiktas, el Zürich y el Germinal Beeerschot Belga. Anunció su retirada de fútbol, mermado por problemas en el tobillo, en 2006 con 31 años.

Adrian Mutu (delantero)

El ariete nacido en Argeș marcó época en el fútbol rumano durante la primera década del siglo XXI. Mutu disputó 77 partidos con la selección absoluta de Rumanía y es, junto a Gica Hagi, el máximo goleador histórico. Hizo 30 goles, promediando 0,45 tantos por partido. El delantero que despuntó en el Dinamo de Bucarest pronto emigró a las grandes ligas. En el Chelsea, Mutu dio su primer positivo (por cocaína) bajo las órdenes de José Mourinho. Después de un breve paso por la Juventus fichó por la Fiorentina, lugar en el que desarrolló su mejor etapa como profesional de la mano de Cesare Prandelli. En 2010, cuatro años después de llegar a Florencia, volvió a dar positivo. Ese fue el inicio del final de su carrera. Pasó por el Cesena, el Ajaccio, el Pune City indio y el Petrolul Ploiesti antes de retirarse en el Targu Mures. Actualmente, Mutu es entrenador del equipo filial del Al-Wahda.