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Dembélé celebra su 22º cumpleaños en el diván

Dembélé celebra su 22º cumpleaños en el diván

GORKA LEIZA

DIARIO AS

Después de una primera mitad de temporada brillante pese a sus problemas de puntualidad, el francés se ha estrellado en la segunda vuelta por sus problemas físicos. En principio, seguirá.

De una manera más discreta que en otros casos en el club, Ousmane Dembélé cumple este miércoles 22 años sin mucho ruido. Lo hace con la baja médica, después de su tercera lesión de la temporada, y especialmente en el diván por esos problemas físicos y de continuidad que, de nuevo, han arruinado su temporada.

Dembélé, que salvo sorpresa no podrá jugar la final de Copa, ha tenido una segunda vuelta decepcionante. Una lesión en el tobillo ante el Leganés, otra muscular en la pierna izquierda contra el Rayo y una más en Vigo contra el Celta en la pierna derecha han arruinado su parte final de la temporada. Dembélé sólo ha marcado un gol (y fue en la jornada 20) y ha dado una asistencia en la segunda vuelta de LaLiga. Números pobres otra vez para un jugador que costó 105 millones de euros y del que todos alaban un potencial que todavía no ha confirmado.

Dembélé dejó caer el otro día a sus compañeros en el vestuario que el club le ha garantizado a su agente su continuidad la próxima temporada. Es posible. El francés ha dejado algún rastro de que, en cuanto coge confianza, es devastador. Sus golazos este año al Tottenham o al PSV, sus carreras en el Bernabéu en el partido de Copa asistiendo a Suárez o sus apariciones puntuales para decidir partidos (Zorrrilla, Anoeta, Vallecas, Wanda) hablan de un futbolista con algo especial, que marca diferencia y que tiene un don que vale mucho dinero en el fútbol y del que empieza a carecer el Barça: la explosividad y la velocidad en carrera larga. Sin embargo, también acusa un déficit tremendo con una extrañísima toma de decisiones. Al final, para todos va a quedar en el recuerdo el gol cantado que falló ante el Liverpool y que hubiera significado el 4-0 en la ida de semifinales antes del desastre de Anfield que él no pudo jugar por su lesión nada más empezar el partido de Balaídos.

Dembélé tiene cosas que resolver ahora que cumple 22 años. Para empezar, la continuidad de las lesiones. Necesita mejores descansos (sus problemas de puntualidad por llegar tard a los entrenamientos son una constante) y una buena alimentación y rutina. El club ha intentado ponerle todo a su servicio y darle las mayores facilidades posibles, pero el francés es intermitente en el cumplimiento de ese modo de vida. Eso es básico para que un jugador con musculatura sensible no caiga tanto lesionado y puede al fin tener continuidad en su juego. Y luego, la comunicación. Dembélé es un tipo simpático y no tiene mala caída en el vestuario, pero no se expresa mucho en el campo y eso en ocasiones da lugar a que juegue un partido paralelo, con menos implicación en el juego colectivo por su condición de espíritu libre. Eso genera cierta impotencia en sus compañeros. Está en puertas de una tercera temporada decisiva para él. Tal vez, cerca de su buen amigo Griezmann.