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Atlético

DEPORTIVO TOLUCA 0 - ATLÉTICO DE MADRID 0

Atleti: sin picante ni gol

Empate a nada en el estreno del Atlético de Madrid en Toluca. Simeone uso a todos sus jugadores. Gabi destacó y debut de Werner.

Antes de que el balón rodara, que el Atleti 2017-18 comenzara de verdad, oficial, su rodaje, del nuevo escudo ya prendía una buena noticia. Era Augusto, que volvía. A 2.667 metros del nivel del mar y 10.000 kilómetros, en la tarde de México, 303 días después de un crac en su rodilla. Volvía, era titular, y eso espantaba hasta a la lluvia fina, que incesante, no dejaba de caer sobre el partido.

Pero el Toluca pronto, casi inmediato, agarró los focos que se iban a Augusto y su rodilla. Su rodaje (ya en competición) se impuso a un Atleti que sonaba a poca prueba, con vieja guardia (Juanfran lateral, Filipe, Gabi, Koke) y mezcla de lo que viene (Lucas, Augusto), incapaz de cruzar la línea del centro, como si más allá no hubiese hierba sino abismo, la negrura de los mapas. Movía el balón a trompicones ante un Toluca que lo hacía fluido, como si no costara. Suyo fue el primer aviso. Contra y disparo de Hauche demasiado cruzado. Casi. No espabilaría al Atleti: las posesiones del Toluca seguían siendo tan largas que a Cervantes, en ellas, le hubiese dado tiempo a escribir El Quijote. Sí, así eran. Y las 03:00 de la madrugada en España.

El Atleti tardó veinte minutos en arrancarse la timidez del primer día y, durante un rato, diez minutos, pareció olvidar la falta de aliento por la altura, las ampollas de la pretemporada. Trenzó balones, más de tres toques. La más larga acabó en una ocasión de Griezmann, al que se le quedó corto el balón tras un centro de Filipe. Después no habría más. Espejismo. Si el Toluca por un instante pareció deshacerse bajo la lluvia pronto el partido volvió al principio. Toluca movía y en el Atleti sólo Gabi parecía estar sobre el campo. Koke no atinaba en los córner, Carrasco a la izquierda tampoco aportaba, pesaban las piernas, Segovia. El 0-0 seguía cuando el árbitro pitó el descanso. Eran las 03:53 en España, la hora del café.

De la caseta brotaría otro Atleti, literal. El Cholo cambió todo. Los once de antes fuera. Los del banco, adentro. Ahora les tocaría a Moyá; Vrsaljko, Giménez, Godín, Sergi; Gaitán, Thomas, Kranevitter, Keidi; Vietto y Correa estrenar el nuevo escudo. Un once B que en dos minutos había generado más peligro que el A en 45 minutos. Era el Gabi era Gaitán, el peligro. Correa le acompañaba, guindilla. A los diez minutos el Atleti ya tenía en su pistola una doble ocasión: centro de Sergi que Talavera despejó como pudo y rechace que casi encaja Thomas. Sí, en efecto, este era otro Atleti, no sólo en los nombres, también en actitud. Más punzante y aguerrida. Hauche replicaba en la portería contraria. El partido al fin tenía ritmo, era partido, intercambio de golpes. Toma y daca. Cafeína.

Pero si los cambios le habían dado otro empaque al Atleti, al Toluca le trajeron desorden y al partido atasco. Y ya ni el debut de Werner, ni un amago de asedio del Toluca, ni ese pase filtrado final y genial de Correa a Vietto lo desharían. Por no haber no hubo ni penaltis. El 0-0 seguía en el marcador cuando el árbitro pitó a final y un rayo de luz rompía la negrura del cielo en Madrid. Bienaventurados los que siguieron durmiendo. Porque el México debutó el Atleti pero en realidad como si no: no pasó nada.

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