VALENCIA

Nuno: “Ser amigo del dueño del club no me hace intocable”

El técnico portugués abrió el jueves a AS la puerta de su despacho en Paterna. Allí habló de todo, del ‘Nuno vete ya’ al caso Negredo, de la derrota en Gante a la goleada en Vigo.

0
Nuno: “Ser amigo del dueño del club no me hace intocable”
Alberto Iranzo

—¿Por qué ahora sí concede entrevistas y antes no?

—He sentido la necesidad de expresar mi opinión sobre ciertas cosas. No soy la persona que se ha dicho que soy y cuya imagen se ha distorsionado. Me he sentido atacado. Soy una persona normal, que defiende a su club con todo lo que puede.

—¿Se imagina esta semana sin el 1-5 de Vigo?

—Sería más difícil, claro. Pero el proyecto no puede basarse en un mal partido como el de Gante. Jamás.

—¿Fue un espejismo el 1-5 de Vigo o lo fue lo de Gante?

—El de Gante, sin duda. Lo borraría si pudiera del calendario. Pero fue un punto de inflexión. En Vigo fue un Valencia con pilares: solidario, competitivo, comprometido y comunicativo. No dimos con ninguna tecla. Simplemente fuimos más nosotros.

—¿Ha tenido que resetear y empezar de cero?

—No. Tenemos una base fuerte del año pasado y los principios básicos están ahí.

—Dice que tiene una base, pero el Valencia se parece poco al del año pasado.

—Es que no podemos esperar ser el del año pasado. Ni podemos ni queremos. Necesitamos evolucionar. Es otra realidad. Tres competiciones, rotaciones… eso implica fases de irregularidad. Pero eso no es desviarse de ningún camino. Seguimos una hoja de ruta. Los principios básicos están ahí, la matriz. Pero tienes que reeducar conceptos, evolucionar y eso tarda en consolidarse.

—¿Tanto se nota Otamendi?

—¡Cómo no! Claro. Hasta una semana antes del Mónaco lo teníamos con nosotros. Nico nos permitía defender de otra forma. Su virtud es la anticipación y eso hacía que el juego del equipo fuera distinto. No podemos ser los mismos que éramos cuando no lo somos. Pero un equipo se construye desde una plantilla, no desde un individuo. Vezo, Santos y Abdennour están trabajando bien, pero tienen características y virtudes diferentes a Nico.

—Llevan ocho goles en dos partidos. Pero este año han tenido problemas de gol. ¿cuestión de puntería o de cómo se llega al área rival?

—Pues ha habido de las dos cosas. Contra el Espanyol nos faltó efectividad. Tuvimos dos mano a mano con 0-0. Momentos que cambian un partido. Hubo un partido que hicimos 52 centros. Eso implica buen trabajo de creación. Pero en Lyon, por ejemplo, en la segunda mitad nos faltó posesión. Falló la forma de llegar.

—¿La no defensa adelantada como sí la hubo contra el Celta no tendrá algo que ver?

—Desde luego que ha habido partidos en los que no hemos sido capaces de cumplir el plan. Pero la defensa adelantada no es un fin. Es un medio. Los partidos son momentos y hay que controlarlos. Hace falta mucho esfuerzo para presionar como nosotros queremos. No es lo mismo un equipo que espera la pérdida del balón a un equipo que direcciona la pérdida de balón.

—¿Por qué el equipo reacciona tan mal a los golpes que recibe?

—Eso no lo niego. Incluso añadiría que hemos tenido malas reacciones tanto a goles en contra como también a favor. Este sí es un punto en el que hay que mejorar y crecer.

—¿Solo es cuestión anímica?

—En parte. Nos ayuda el psicólogo a que un gol no nos determine tanto. Pero, además y sobre todo, intento que el futbolista se autogestione mejor, que interprete los momentos que alteran un partido, porque éstos se producen por decisiones erróneas. Y eso solo se educa de manera individual, con charlas privadas, con imágenes, sin reproches.

—Ya que saca el tema, ¿peca de autoproteger a sus futbolistas? Parte de la afición dejó de creer en usted por sus lecturas post-partido en sala de prensa.

—Lo sé, entiendo y asumo. Pero creo en el espacio seguro. Eso no lo negocio. Sé qué plantilla tenemos. La más joven de la Liga. El espacio de crítica existe, pero de forma interna. Es aquí (mira a su despacho). Aquí el futbolista está receptivo a entender. No puedes solo apuntar el error. Ese no es mi trabajo. Mi trabajo es identificar, apuntar, corregir y dar la solución. Si solo apunto el error, ¿de qué sirve? Necesitas análisis y no es una rueda de prensa después de un partido el mejor momento para hacerlo.

—¿Siente con el vestuario la complicidad del año pasado?

—Lo que veo es un vestuario joven, unido y comprometido.

—¿Y con usted?

—¿Cómo celebraron los jugadores los goles el día de Vigo? Como siempre. Eso es síntoma de normalidad. Lo celebraron como en Almería o Mónaco. Normalidad. Si hubieran venido a celebrarlo conmigo sería síntoma de fragilidad. No fue así. Después sí, unión, aquí dentro. La hay, la siento. La palabra es estabilidad.

—Hablando con usted, creo que se ve un Valencia dentro de estas cuatro paredes de Paterna y otro fuera de ellas.

—Yo también lo creo. Y dentro creo que somos más realistas. Sabemos que hemos tenido momentos menos buenos que otros. Pero cumplimos en la previa de Champions, estamos a tres puntos del cuarto en Liga y dependemos de nosotros para pasar a octavos en Europa. Estamos vivos y fuertes. Dentro hay estabilidad, confianza y seguridad en que lograremos estar de nuevo en Champions el año que viene.

—¿No se ha cuestionado usted su continuidad?

—Soy entrenador. Vivo de resultados como todos mis colégas. Pero estoy dentro de un proyecto que es a medio plazo. Claro que temo por mi puesto. Cada día me cuestiono cosas de mí mismo. No soy imprescindible. Pero lo que no cuestiono es mi capacidad y menos por un mal partido. Insisto, estabilidad es lo que necesita cualquier proyecto y más éste por su filosofía y juventud.

—¿Estaría más cuestionado si no fuera amigo del señor Peter Lim, es decir, del dueño?

—¿Pondrías el proyecto más importante de tu vida en una persona solo por ser tu amigo? Nadie lo haría si no viera capacidad. No me veo imprescindible, sí capacitado. Y creo que la propiedad lo reconoce así. Ser amigo del dueño no te hace intocable.

—¿Cómo está el señor Lim: nada, regular o muy preocupado?

—El señor Lim sabe perfectamente lo que pasa. Y él más que nadie tiene claro cual es el proyecto. Éste se refleja en el equipo, una plantilla joven que necesita estabilidad para sacar su potencial. Tiempo. Con el señor Lim, en su momento, llegarán títulos al Valencia. Pero todo lo que sean prisas, malo. Y ojo, nuestro objetivo sigue siendo estar en Champions. Esa responsabilidad la tenemos y la asumimos. Crecer compitiendo.

—¿Pero entiende que tras 141 millones en refuerzos la afición espere más del equipo?

—Ese dato está distorsionado. Sí, son 141 millones. Pero en dos temporadas. Con entradas y salidas. Pero más allá de eso, el valencianismo tiene que entender la filosofía del actual Valencia. Construcción y crecimiento. Quizás la gente esperaba otro perfil de jugadores. Pero la calidad y potencial de los que han venido existe.

—Pero se han gastado mucho en futbolistas que están aún por hacer.

—Cuando me hablas de cantidades de dinero es relativo. Sí, hemos invertido en jugadores jóvenes con mucho potencial. Pero también en otros contrastados. Los precios no los pone uno, los pone el mercado.

—Con el mercado de invierno a la vuelta de la esquina, ¿cómo se ficha en el actual Valencia?

—El modelo es sencillo. Se analiza lo que se tiene, se ven las necesidades y luego buscas el perfil de jugador que mejoraría lo que tenemos. Elaboramos una lista y proponemos.

—¿Pero solo propone usted? ¿quién ficha o negocia?

—Tenemos todas las herramientas necesarias, como cualquier club. Un cuerpo técnico que analiza, bases de datos, informes, gente de scouting… y luego es la propiedad la que decide y negocia. Nosotros buscamos perfiles que pueden encajar. Luego es el mercado el que va concretando la lista y la propiedad la que estudia la operación.

—¿Se va a reforzar el Valencia en enero?

(La entrevista se hizo el jueves, horas antes de que viajara a Singapur) Es prematuro afirmar nada. Es momento de análisis y diálogo con la propiedad. Hay jugadores que han tenido lesiones y van a tardar en recuperar. Veremos nuestras necesidades y actuaremos. Pero la confianza en la plantilla es absoluta.

—Hablando de mercado. ¿Negredo va a volver a jugar?

—Yo nunca he dejado de contar con un jugador que me demuestra que puede ayudar al equipo. No hay nada más en mi decisión. Ni por sus declaraciones ni nada personal. No dudé en decidir que dejaba de ser una opción en beneficio del colectivo, como tampoco voy a dudar en volver a contar con Negredo si su momento o el del equipo lo justifica.

—¿Es cierto que se negó a darle explicaciones a Negredo delante de todos los compañeros tras Gante?

—Mi despacho siempre está abierto. Los jugadores lo saben. Es aquí donde se habla de las cosas privadas. El vestuario es el lugar para hablar de asuntos colectivos, no individuales.

—¿Nadie le ha aconsejado: “convócale y zanja el debate sobre Negredo”?

—Yo no me baso en decisiones populares. No sería correcto ni justo para la plantilla. Gestiono un vestuario, no la opinión pública.

—En Mestalla se sabe que sí. Pero, ¿por la calle le dicen ‘Nuno vete ya’?

—Nunca. Y vivo la ciudad. Salgo con mi familia e hijos. Y nunca. Cuando ganamos me felicitan, cuando perdemos me piden que ganemos el siguiente. Pero nadie me ha dicho eso en la calle.

—¿Le sorprendió y/o dolió más la pitada el día de la presentación o el ‘Nuno vete ya’ del día del Levante tras ganar 3-0?

—Las dos, naturalmente. Soy persona. A nadie le gusta que le piten en su casa. No puedo ocultar que lo he pasado mal.

—¿Y encuentra explicación?

—Lo de la presentación tiene una explicación fácil. Lo del día del Levante me sorprendió más porque habíamos ganado el derbi de la ciudad.

—¿Cuál es esa explicación fácil? Asume que es por qué le ven culpable de la salida de Amadeo Salvo y Rufete.

—Las personas no saben la realidad de lo ocurrido. Me señalan por desconocimiento. Yo soy entrenador. Es lo que me gusta ser, es mi trabajo. No ambiciono a ser nada más.

—¿Tiene cura esa relación suya con Mestalla?

—Estoy seguro de que sí. Confío en que Mestalla va a hacer que nos sintamos arropados, y cuando digo ‘sintamos’ me refiero al equipo. El equipo necesita a la grada.