Bayern-Portugal: de villano a héroe nacional
En 63 días, dos penaltis han marcado su carrera

La vida de Sergio Ramos, al menos a nivel de reconocimiento social, ha sufrido una variación de 9,1 en la escala Richter tras los dos penaltis que marcaron su carrera profesional entre abril y junio. Tras errar su lanzamiento ante el Bayern en el Bernabéu (25 de abril), en las redes sociales se cebaron con él y hasta inventaron un juego para los smart phone en el que se hacía chanza del penalti lanzado a las nubes ante Neuer. Podría decirse, con retranca, que el sevillano sufrió un máximo castigo...
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Gloria de España. Pero Sergio Ramos manejó las críticas y el choteo con buen rollo, poniendo buena cara aunque por dentro su orgullo indomable le pidiese venganza y asumiese que su hora para reconciliarse con la afición iba a llegar muy pronto.
Eligió el mejor momento y el escenario idóneo. Fue el 27 de junio. Donbass Arena de Donetsk. Semifinales de la Eurocopa. La Portugal de sus compañeros Cristiano, Pepe y Coentrao enfrente. Tanda de penaltis. Ramos no dudó y pidió tirar el cuarto. Media España tapándose los ojos y la otra media rezando a todas las vírgenes. Ni se inmutó. Lo lanzó a lo Panenka, firmó el mejor penalti de todos los tiempos y España se enamoró de él para siempre. Sergio es ahora un héroe nacional...



