Un duelo efervescente

Final Copa del Rey | Desde la tele

Un duelo efervescente

Un duelo efervescente

El empate perfecto terminó con victoria del Madrid gracias a que con Cristiano juegan la oportunidad y la suerte. Primera parte madridista, segunda parte culé. El desempate de este partido duelo tuvo a Casillas como gran héroe.

Incógnitas. El partido empezó con algunas incógnitas, tantas como nombres propios. Qué iba a pasar con Pinto, qué iba a hacer Özil, qué haría Pepe, cómo se las arreglaría Mascherano. La incógnita se planteaba era con respecto a Messi, el valor seguro del Barça. Sin embargo, así terminó la primera parte. Qué hará Messi, cómo se las arreglará el Barça para salvar al soldado Messi, perdido en la maraña construida por Mourinho a partir de la inteligente posición marcada por Pepe.

Miedo. Antes del partido un buen barcelonista que conoce como nadie la historia azulgrana, en sus claroscuros, me dijo que no era bueno que los aficionados estuviéramos tranquilos. "Sólo desde el miedo se ganan los partidos". Pues en la primera parte los nervios estuvieron de lado del Barça, acaso porque entró en la cancha sin miedo, confiado en sus propias fuerzas. Cuando el miedo se convirtió en incertidumbre el Barça hizo huelga de brazos caídos. Y a Pinto se le erizaron los pelos ante un equipo en el que ya había un peligro más de nombre Pepe.

"Ganáis". Era excesivo el pronóstico. Abrí en mi blog un concurso para averiguar el estado de ánimo de los aficionados. Y el estado de ánimo era favorable al cuadro azulgrana. El Barça es ahora en el mundo el favorito de todas las quinielas; y eso es bueno pero puede ser también una puñalada si el otro equipo es el Madrid de anoche. Mourinho ha escuchado la sensibilidad de sus mayores, Di Stéfano incluido; y el juego que le provocó al equipo la ligera variación táctica le dio al encuentro el picante que se echó de menos el sábado último. ¿Ganaremos? Los aficionados del Barça nos fuimos al descanso sabiendo una sola cosa: Estábamos ante un partido efervescente, pero no era el Barça el que ponía las burbujas. Es más, el Barça estaba envuelto en la burbuja del Madrid.

La expectación. En Mallorca cambiaron de día una procesión para que los gritos de los goles no irrumpieran en la solemnidad del caso. Víctor Hugo Morales, que anoche estrenó micrófonos en Carrusel y dio una lección narrativa de primera en la retransmisión del fútbol español, explicó que era "el primer partido planetario"; había tanto que esperar que muchos vivimos sin suspirar los momentos más graves del primer tiempo, como si estuviéramos poseídos por la vieja magia del fútbol, la que nos contagió la radio. Y el partido explicó la razón que tenían los que adivinaban que este iba a ser un partido más generoso, que el del último sábado. Para desgracia del Barça, el protagonista esta vez era el Madrid.

Soldado Messi. Lo que resultaba evidente era que aquel Messi de la primera parte iba a ser salvado. Lo salvó el equipo. Es decir, Xavi e Iniesta. Y cuando el Barça se puso a salvar a su mejor soldado, el Madrid de Pepe se quedó muy por debajo del Barça de Pep. Y ahí se desequilibró el partido abriendo ilusiones que en la primera parte tenían el color blanco.

Soldado Pepe.Seamos justos. Puede haber un segundo Madrid, el de Pepe, un soldado raso que ahora tiene galones de capitán. Le dio respiración a su equipo. El capitán de veras, Casillas, se ganó el mejor adjetivo de Víctor: "¡Casillas, te llamas empate!" Y el empate se llamó Pinto, que sacó como Casillas un balón inverosímil.

La prórroga. Ahí estaba Cristiano, esperando. La segunda mitad del Barça presagiaba mejor destino, pero no fue suficiente. Fue un partido efervescente, y hasta el final hubo burbujas, una de las cuales aprovechó con tino el mejor delantero del Madrid.