Liga BBVA | Deportivo 0 - Valladolid 2

Una victoria limpia y justa

<b>LA PUNTILLA. </b>Medunjanin, que marcó en el descuento, celebra el segundo gol del partido ante la desesperación de la defensa del Depor.

El Valladolid consiguió ayer la primera victoria de la era Onésimo, que a la séptima por fin pudo celebrar un triunfo. Los pucelanos superaron el examen futbolístico con el centro del campo como epicentro de su éxito. Borja y Pelé mandaron a placer sobre un nefasto Deportivo que acusó las numerosas bajas. Sin Guardado, con un debutante de la cantera en el lateral izquierdo (Seoane) y un central convertido en mediocentro organizador (Zé Castro), los de Lotina entregaron la cuchara casi desde el comienzo del partido. Sólo las arrancadas de un Lassad, que tuvo gasolina para medio tiempo, llevaron algo de inquietud a la portería de un tranquilo Justo Villar.

El Valladolid dominaba el partido y sólo la falta de puntería de Borja evitó que la balanza se moviese antes. Finalmente el que acertó fue Nauzet, que clavó un zurdazo tras un error en cadena de los jugadores blanquiazules. El canario parece disfrutar con el Deportivo, ya que de los cinco goles que lleva esta temporada, tres los recibió Aranzubía.

El segundo tiempo puso sobre la mesa la impotencia del Deportivo. En lo futbolístico, porque el control siguió siendo visitante. Y en el remate, porque no hubo ni uno. La pájara fue de tal magnitud que los coruñeses no consiguieron ni siquiera colgar balones, pegar pelotazos para que alguno de los numerosos delanteros que fue sacando Lotina inquietasen al menos la portería pucelana. Con la derrota, el Deportivo, que arrancaba la tarde soñando con la Champions, sale de Europa después de 21 jornadas consecutivas en la cima. Duro golpe, sin duda.

La sentencia.

Sin nada enfrente, el Valladolid se limitó a esperar su oportunidad. Tras algunos regalos despreciados por los vallisoletanos, Medunjanin sentenció el partido en el descuento, aunque realmente la primera victoria pucelana en 2010 se olió desde el minuto uno.

El otro examen que había en Riazor era el del juego duro, y los de Onésimo también sacaron nota. Con Nivaldo en casa y el aviador Manucho en el banquillo, el partido se cerró sin tarjetas, sin malos modos y sin patadas fuera de tono. Un mal día puede tenerlo cualquiera.

Noticias relacionadas

El detalle: nueve años sin ganar en riazor

Hasta ayer, Riazor era un campo muy complicado para el Valladolid. Los pucelanos llevaban nueve años sin ganar en el estadio blanquiazul con una racha de cuatro derrotas y un empate. Además, el Depor volvió a fracasar en su intento de enlazar tres victorias seguidas en casa.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados