Piqué enciende la Liga

Liga BBVA | Osasuna 1 - Barcelona 1

Piqué enciende la Liga

Piqué enciende la Liga

mikel saiz

Su autogol en el 93 deja al Madrid a sólo un punto

No daba para más el partido. El Barça se veía ganador, después de un encuentro atascado, demasiado rugoso como para poder lucir su habitual juego. Keita pudo romper la presión, el agobio y deshacerse de las sombras que permanentemente seguían a los arquitectos del juego culé. Allí donde había una camiseta amarilla aparecían dos rojillas, o tres, cargadas de ilusión, repletas de fuerzas y pundonor para aprovechar la primera y tumbar al líder. No lo consiguieron, pero casi. El malí cerró posiblemente la primera buena jugada del líder en el Reyno de Navarra. Después de que la bola la mimaran Iniesta, Xavi y Messi, fue Puyol el que puso el balón. ¿Y quién estaba esperando la pelota? Keita, cómo no. El africano empujó la bola con seguridad y salió zumbando hacia el banquillo, donde todos se fundieron en una piña. Se creían ganadores, vencedores de un enfrentamiento con demasiadas complicaciones como para no festejar con júbilo.

Pero el fútbol acostumbra a tener golpes impredecibles. Pese a que los culés se habían hecho con el mando del partido de manera apabullante (tuvo varias ocasiones para sentenciar a Osasuna), un error colectivo propició que Camuñas se inventara una jugada, sacara un centro desde la zurda y, en el rechace, Piqué sorprendiera a Valdés e hiciera la igualada en el 93'. ¿Justicia? Posiblemente, sí.

Hay muchos culés que se niegan a ver la realidad. Su equipo tiene jugadores increíbles, capaces de regatear y combinar en medio centímetro, pero el rival ya sabe cómo frenarlos. Con dos bandas atrevidas (Juanfran y Camuñas), una retaguardia que muerde y dos delanteros que ayudan en la presión, Xavi, Keita, Iniesta y Messi se vieron superados. La voluntad siempre fue buena, como los porcentajes de posesión, pero abusan del juego horizontal, básicamente porque no encuentran los espacios y cuando arriesgan, el toque final no es preciso. Hay tiempo y equipazo, claro, pero la fórmula Guardiola ya tiene un antídoto y la receta corre como la pólvora entre los rivales.

Osasuna mordió y la sensación es que el Barça, aún líder, se dejó dos puntos en Pamplona. Ibrahimovic no pudo lucirse, muy bien amarrado por Miguel Flaño, con el que tuvieron más que palabras y acabaron ambos amonestados. No probó en ningún momento a Ricardo, a la postre definitivo al principio y al final, cuando desbarató dos remates de Messi.

El Barça vuelve hoy a casa para despegar de nuevo mañana con destino a Kazán, donde le espera el líder Rubin en la Champions. El particular Tourmalet del Barça comenzó ayer y no con el resultado esperado. No pasa nada. Los culés saben a qué juegan, pero el Madrid acecha: en Pamplona se vio que la Liga retoma su pique.