La 'cabala' que llevó al Pincharrata hasta el título
Estudiantes de La Plata se hizo grande cuando en el campo, además de Verón padre y Pachamé, estaba un tal Bilardo, el hombre más supersticioso de la historia del fútbol. Y desde entonces, las cábalas, como se dice en Argentina, son parte crucial de la vida del Pincharrata y sólo se pueden romper si uno está seguro de sí mismo...
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Tanta fe tenía la plantilla de Sabella en ganar el título que en el último entrenamiento se atrevió a romper con unas tijeras las botas de Julián Camino, ayudante del entrenador. Un día este auxiliar se calzó unos botines tres tallas más grandes de lo que le corresponde para hacer una broma. Pero al siguiente partido comenzó una racha victoriosa que condujo hasta la final. Esas botas pasaron a ser un amuleto sagrado. Y como tradición, los jugadores se afanaban en llenarle el calzado de dulce de leche o de pegamento: Camino pacientemente arreglaba el desaguisado, se calzaba sus botas y Estudiantes, entonces, volvía a ganar.
En Estudiantes las supersticiones son muchas. Verón siempre ve un partido de la cantera antes de jugar en casa; cuando Bilardo era el entrenador, obligaba todos los días a tres jugadores a ver pasar el mismo tren...



