El Emperador gobernará el fútbol turco hasta 2010
"Me crié en una familia humilde donde aprendí que un hombre jamás se rinde". Fatih Terim (Adana, 1953) comenzó su carrera futbolística en el Adana Demirspor en 1969, donde debido a la precaria situación económica de su familia era el único júnior que cobraba, sin que sus compañeros lo supieran. Su carisma le convirtió en un líbero temido por rivales y admirado por compañeros. Jugó once temporadas en el Galatasaray y 51 veces con Turquía, 35 de ellas portando el brazalete.
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Tras colgar las botas en 1985, dirigió a Ankarugucu y Goztepe, en 1990 aceptó ser asistente de Sepp Piontek en la selección. En el 93 se hizo cargo de ella y en el 96 la clasificó por primera vez para la fase final de una Eurocopa. Después disfrutó haciendo campeón de la UEFA al Galatasaray antes de emigrar a Italia, para dibujar una sonrisa en la cara de los aficionados de la Fiorentina y gobernar durante dos meses a un caótico Milán. Su filosofía sedujo a Italia: "Para motivar a un jugador hay que prepararle tanto física como psíquicamente. Quiero que mis jugadores jueguen relajados y disfruten. Yo lo hacía".
Hoy es una leyenda del fútbol turco. El Emperador es elegante, extremadamente educado y posee un torrente de voz que retumba en su despacho, donde cuelgan dos retratos: uno de Napoleón, su estratega favorito, y otro de su padre, quien le enseñó "a no bajar los brazos nunca". El Emperador seguirá gobernando hasta 2010.



