Innsbruck: el aterrizaje más complicado de Europa
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Uno se acuerda de Iván Helguera, que no irá esta vez a la Eurocopa con la Roja, pero que sufre como nadie siempre que se monta a un avión. Varios jugadores españoles reproducirán ese miedo a volar el 5 de junio, cuando se dispongan a aterrizar en el aeropuerto de Innsbruck, uno de los más peligrosos de Europa a la hora de tomar tierra. La culpa es de las especiales condiciones aéreas del Valle de Inn, que tiene uno de los paisajes más bellos de Los Alpes, pero también unos cambiantes vientos que convierten el pilotaje en una trampa. Si las condiciones climatológicas empeoran (hay lluvia, nieve y/o niebla) la cosa se pone aún más difícil. Valga como prueba el que a los pilotos se les requiera un curso especial que dura varios meses. Luego, han de realizar hasta cinco simulacros de aterrizaje con un avión vacío antes de poder tomar tierra con cualquier tipo de tripulación.
El aeropuerto está prácticamente dentro de la ciudad de Innsbruck (a apenas 2,5 kilómetros del centro), y tampoco se permite aterrizar a aeronaves que excedan una antigüedad determinada. Tanto es así que muchos de los vuelos chárter que traerán a la afición rusa deberán trasladarse hasta el cercano aeródromo de Múnich, en Alemania.



