Pablito ya le ha dado tres asistencias a Diegol
El Príncipe es su socio preferido, la otra fue para Celades

El reportaje de la semana no se podrá hacer... hasta la próxima al menos, porque aquí la ocasión nunca se pierde. Una foto, una imagen y mil ejemplos. Pablo y Diegol, reunidos donde sea, protagonistas en cualquIer caso, regalándose un balón y sonriendo a la cámara. Luego ya quedan los adornos y los momentos: encontrar un lazo que rodee la pelota y refuerce el juego, por ejemplo... Claro que quizá deba plantearse más tarde: al Cai lo aguardaba tras la esquina todo un ejército periodístico estos días y el Príncipe sufrió el acoso mediático hace nada, con el anuncio de su fichaje.
Mientras se guarda la idea, se piensa cómo podría ser su próximo encuentro: conducción y entrada súbita en plano, desmarque filoso y primer toque, cambio de juego y volea... De las cuatro asistencias que lleva Aimar en esta temporada, tres han tenido a Diego como destinatario: contra el Betis, el Celta y el Racing. ¿La otra? Una descarga a la frontal del área frente al Levante que Celades no desaprovechó. Sólo Sergio García lo ha encontrado tantas veces para que reviente la red contraria y ya es una evidencia que ambos futbolistas argentinos, figuras indiscutibles del equipo aragonés, forman una sociedad incomparable.
Adelantemos el reportaje. Si se les pidiera que destacaran la principal cualidad del otro, ya se intuye que Milito agradecería la visión de juego panorámica de su compañero y su socio repartiría elogios destacando la perfección en el desmarque del delantero...
De la última reunión entre ambos genios, la pasada jornada en Santander, el Zaragoza se llevó los tres puntos y una sensación reparadora. Aimar completó y dio sentido a un control imposible pese a lograrse: Gabi sacó la jugada con más intención que exactitud, su golpeo de zurda pareció perderse por línea de banda de manera irremediable, pero Pablito puso toda la sensibilidad en su empeine y el conjunto cántabro entró en estado de pánico. Hasta cinco jugadores lo persiguieron de manera desesperada. Luis Fernández se excedió con el ímpetu y descorrió la cortina por la que apareció Diego. Gol. Pichichi.
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El centro medido en Balaídos es la versión más modesta, incomparable con la genialidad con la que desvistió al Betis por la derecha y le dio a su socio un pase de la muerte; aunque para morirse fue la jugada en realidad.
Ahí comenzó la relación imparable de la pareja que concentra un buen porcentaje de los anhelos de grandeza de este proyecto. En el Zaragoza, papá y mamá se entienden... y aquí también son los mejores.



