Liga de Campeones | Barcelona 2 - Arsenal 1

El pueblo de Senderos lloró la derrota inglesa

Santiuste, una aldea de Guadalajara, fue ayer del Arsenal. El motivo no es otro que PhilippeSenderos es hijo de un vecino que emigró hace ya muchos años a Suiza. Pero el ahora jugador de los gunners ha veraneado allí muchos años y por eso se ha hecho querer por todos sus habitantes.

<b>MUY ATENTOS. </b>Francisco, con camiseta roja, y Mariano presenciado el partido en televisión.

El pequeño pueblo de Santiuste, en Guadalajara, fue sin duda el que más sintió la derrota del Arsenal. Incluso más que muchas localidades de Inglaterra. Allí tiene sus raíces el defensa Philippe Senderos (su padre es un vecino de esta localidad que emigró ya hace muchos años a Suiza), y familiares y amigos suyos sufrieron de lo lindo viendo cómo el Barcelona remontaba el tanto inicial de Campbell.

Para más inri, Philippe no jugó un sólo minuto, pese a que ha sido un hombre determinante en la trayectoria de los ingleses en la competición. "Es que ha estado lesionado estas últimas semanas", recordaba Merce, madrina de los padres del futbolista, al comprobar con tristeza que no estaba en el once inicial.

"Dicen que ha habido una fuerte presión para que estuvieran en el equipo jugadores ingleses como Campbell y Cole", se excusaba a su vez Francisco, marido de Merce y acérrimo seguidor de los gunners.

De ahí que siguiera el encuentro con camiseta y gorro del Arsenal incluidos. Ángel Senderos, por su parte, tío segundo del defensa, prefirió no ver el choque. Eso sí, se le pudo ver paseando por el pueblo con un transistor en la mano para no perderse detalle de la final. Los nervios, quizá.

Pero con Philippe o no sobre el campo, Santiuste era ayer del Arsenal. Porque el defensa ha veraneado allí desde que era un chiquillo. Y porque sus primeros pinitos los dio en las eras del pueblo junto al resto de chicos. "Allí se juntaban 20 ó 30 chavales", recordaba Mariano, un amigo de la familia, "y entre ellos siempre estaba él destacando".

Su mujer Alejandra aportaba el toque humano: "Siempre fue un niño muy bueno, educado y sobre todo muy listo, como su hermano". De sus grandes dotes como persona, al igual que las de su padre, es de lo que más recuerdo se tiene en esta aldea de 56 habitantes, según está registrado en el último censo oficial.

Ayer todas esas virtudes se quedaron en el banquillo de parisino estadio de Saint Denis. "Campbell es una bestia", reconocía Francisco, "y lo está haciendo muy bien". Con el paso de los minutos se pasó del optimismo al sufrimiento. Merce era la más preocupada: "Hay que tener cuidado con Ronaldinho. Si la coge él hay mucho peligro. Ese es el miedo más grande que tengo".

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Mariano lo tenía mucho más claro: "Pues yo creo que gana el Arsenal, está mucho mejor pese a que juega con un futbolista menos". Pero entonces apareció el sueco Henrik Larsson para dar dos pases de gol a Etoo y Belletti cambiar el curso de la final y al tiempo la cara a toda la gente del pueblo. "Ya no hay nada que hacer", advirtió Francisco desolado.

Pero el más tajante, el más sincero en esos momentos, fue Mariano: "Si hubiese jugado Senderos... Con él había llegado el Arsenal hasta París y encajando muy pocos goles". Lo expresaba con la veteranía de quien vio forjarse a un futbolista en el diminuto y recóndito Santiuste, una aldea que hace uno años no podía imaginarse que un día apoyaría desde la distancia a un equipo de Londres en una final de la Copa de Europa.

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