A su hermano le dolió más

Miguel Ángel Valerón fue lesionado en 1997 por una mala entrada de Ferrer en un partido de Copa. El domingo le volvió a doler la pierna.

El domingo, cuando Juan Carlos Valerón se cayó al suelo con una rodilla echa polvo, a su hermano Miguel Ángel se le revolvieron las entrañas y le volvió a doler la cicatriz que tiene en su tobillo derecho. "Para toda la familia volver a pasar por un trance como este será algo muy duro", explica Miguel Ángel, que espera que la carrera de su hermano no acabe todavía.

Los que los vieron jugar a los dos decían que Miguel Ángel era el que llegaría más lejos. Sin embargo, en marzo de 1997, en un partido de Copa entre Las Palmas y el Barcelona, una mala entrada de Ferrer acabó una carrera incipiente que se coló por el sumidero de equipos de Segunda B y Tercera.

"Una operación de ligamentos de la rodilla en 2006 no es el cisco de mi tobillo, con luxación abierta en 1997. Los médicos ya saben cómo injertar ligamentos. Va a salir de esta, como hizo Manuel Pablo en 2002. Ya ha estado en un Mundial y sabe cómo es la experiencia. En la próxima Liga estará a tope".

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Sabe que las lesiones le duelen más a los que están cerca que a los afectados. "Lo estábamos viendo en casa por la tele y al ver sus gritos ya nos temimos lo peor". No quiere confirmar que volverá a Arguineguín a hacer el postoperatorio, pero sabe "que como en casa, rodeado del amor de la familia, no se está en ningún lado".

Lo que no le extraña es la entereza de Juan Carlos al saber la gravedad del asunto. "Es un hombre que no se viene abajo. Los demás aún lo estamos asimilando".

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