No bastan once aldeanos
El título más celebrado marcó el final de una gran época.

Y ya te dije hermano/ que las cosas no están mal,/ para ganar la final/ nos basta con once aldeanos". Esta letra, con música de chotis, se hizo muy popular en Bilbao a raíz de la hazaña del Santiago Bernabéu. El presidente del Athletic, Enrique Guzmán, tuvo la ocurrencia de llamar "once aldeanos" a los componentes de una alineación que se mantenía ajena a la proliferación de extranjeros que se registraba en el final de los 50 y aquello cuajó. Canciones al margen, el Athletic de aquella década ha pasado a la historia con ese apellido.
El triunfo sobre el reciente campeón de Europa en su propio feudo movilizó a la ciudadanía antes y después del encuentro. Fueron muchos miles los aficionados que se desplazaron a Madrid, de modo que entre los taxistas bilbainos hubo de realizarse un sorteo para atender los servicios mínimos de la Villa, y es que todos tenían viajes concertados para la final.
Expectación.
Huelga dimensionar la movilización que se registró en los aledaños del ayuntamiento con los jugadores blandiendo el trofeo en el balcón consistorial. El Athletic movilizaba a la población cuando ganaba la Copa, pero en esta oportunidad dicen los cronistas que fue especial, que nadie quiso perderse el contacto siquiera visual con los jugadores.
Noticias relacionadas
Había perfecta conciencia del valor de un título que marcó el fin de un Athletic glorioso. La tradicional rivalidad con el Madrid quedó saciada. La Prensa madrileña no tuvo reparos en ponderar los méritos del campeón y resaltó "las virtudes antiguas, brío, remate, anticipación y el sentido posicional moderno" del equipo.
Al año siguiente, no cuajó la alternativa exótica que representaba el brasileño Martín Francisco y Gainza colgaba las botas. La plantilla que había acumulado una Liga y tres Copas fue deshaciéndose, lo cual sumió al club en una época de vacas flacas, como lo certifica que pasasen once años antes de lograr otro título.



