Así es Soldado: 'La Gaviota' se reivindica
Roberto Soldado Rillo (27 de mayo de 1985) nació en Valencia. Con tan sólo 13 años dejó su equipo, el Don Bosco valenciano y su ciudad para hacerse un hueco en la cantera del Madrid. Quienes mejor le conocen recuerdan cómo entonces este joven delantero lloraba de morriña por tener que separarse de sus padres, que le acompañaron hasta el SEK (la residencia de la fábrica blanca). Pero también estaba emocionado porque cumplía uno de sus grandes sueños. Ayer se reivindicó.
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Hace dos años dio el salto al Madrid B y finalizó la temporada como máximo goleador (21). La pasada campaña repitió en Segunda B y volvió a ser el máximo anotador (23). Esa cifra tuvo premio añadido ya que, al inicio del curso, se apostó una cena y un jamón con Maqueda (segundo entrenador del Castilla) a que superaba la veintena de goles. Le decepcionó no poder acudir al Mundial Sub-20 de Holanda que se disputó en junio. Aunque mereció la pena, porque ayudó a su equipo a lograr el ascenso.
Apodo. Sus compañeros le llaman La Gaviota Soldado porque celebra sus goles extendiendo los brazos y simulando el vuelo de dicho ave. Dice que lo hace porque se lo vio una vez a Ronaldo (su ídolo). Debutó con Luxa en enero en Copa, en la ida ante el Valladolid. En la vuelta jugó de inicio, pero fue uno de los sacrificados por el técnico en el descanso en la fatídica noche de la eliminación. Este verano, tras el ascenso, Soldado fue con su padre al Bernabéu. Pidió que le dejaran irse a un Primera (la oferta más fuerte era del Racing), pero la respuesta fue negativa. Luxa le llevó a la Gira y marcó dos goles. Uno menos de los que lleva este año con el Castilla.



