Steve Nicol: Un ídolo para la grada de Anfield
Durante doce años, Anfield bramaba cada vez que Steve Nicol (11-12-1961, Irvine, Escocia) tocaba un balón. Suena extraño que entre los Rush, Souness, Dalglish o Barnes, The Kop adorase a un defensa, pero el escocés fue el hombre para todo del Liverpool durante parte de su etapa gloriosa. Debutó en 1982 y ya se había establecido en el equipo en 1984, a tiempo para disputar la final de la Copa de Europa contra el Roma. Aquel día Nicol tomó una decisión que pudo marcar su carrera.
El partido llegó a los penaltis un año en el que el Liverpool había fallado muchos, demasiados. Varios jugadores miraron hacia otro lado y el novato Nicol se ofreció a lanzar. Heroico, sí... pero falló. Entonces Grobbelaar acudió al rescate. El extravagante portero comenzó a bailar y hacer payasadas sobre la línea, en un precedente de lo que hizo Dudek este mismo año, y Conti y Graziani fallaron. Los reds eran campeones de nuevo y Nicol pudo continuar su carrera en el club hasta 1994 sin verse perseguido por ese fantasma.
Nicol era lateral derecho, pero cuando faltaba un central, un mediocentro o el otro lateral, allí estaba para cumplir siempre. Acabó jugando 466 partidos oficiales con el Liverpool en los que marcó 46 goles y su palmarés es envidiable: una Copa de Europa, cuatro Ligas, tres Copas y una Charity Shield. Casi nada.
Tanta dedicación al grupo acabó teniendo premio para el individuo. Fue en 1989, cuando gracias a su potente disparo y su juego aéreo se convirtió en uno de los máximos goleadores del equipo. Semejante despliegue le permitió ser nombrado Futbolista del año de Inglaterra, algo que no ha logrado ningún otro zaguero desde entonces.
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Aventura USA.
En 1995 dejó el LIverpool y apuró su carrera en el Notts County, el Sheffield Wednesdey y el Doncaster. Entonces le llegó una oferta para convertirse en entrenador de los Boston Bulldogs y, por probar algo diferente, se marchó a Estados Unidos. Allí ha hecho carrera y fue nombrado Entrenador del año en 2002, cuando dirigía a los New England Revolution. Nicol asegura que se ha acostumbrado al estilo de vida americano. Bueno, menos a una cosa que le hace añorar el Liverpool de la era dorada: "Eramos tan amigos, salíamos... Además, no es que no les guste beber, pero los americanos son demasiado serios al respecto". Un buen escocés.



