Coco se prenda de una azafata de Pasapalabra

El interista Francesco Coco, ex del Barça, ha cambiado durante las vacaciones el fútbol por la literatura. Durante su estancia en Cerdeña se ha quedado prendado de una de las azafatas de un concurso dedicado al fomento y divulgación del idioma italiano, algo similar al Pasapalabra de aquí, la señorita de la imagen, Francesca Lodo. Cuentan que Coco, afamado conquistador, conoció a la chica en una mañana de sol y playa y que el galán, tras la impresión, se ha quedado casi sin palabras, aunque poco a poco, con la ayuda, y la experiencia en tales menesteres de Francesca, va recuperando el perdido conocimiento. Desde el entorno del jugador no quieren concretar si la cosa va en serio o si simplemente se trata de un romance de verano, pero el caso es que la azafata le ha hecho olvidar sus anteriores aventuras con Eva Collini y Manuela Arcuri, a las que también les costaba pasar desapercibidas cuando sacaban sus palmitos de paseo. Y es que no es para menos. Estás tan tranquilo bronceándote en la esterilla y de repente aparece Francesca, con su estampa mediterránea y sus parole. Ay... Parole, amore, ¿y los goles, Coco?
Nafti se casó por el rito musulmán en Toulouse
El ex racinguista Nafti se ha casado en Toulouse (Francia) con Sandrina. La boda se hizo por el rito musulmán y el banquete se acogió también a las normas de esta religión, prohibiéndose durante la celebración el consumo del alcohol y de cualquier derivado del cerdo a los invitados. Los contrayentes, y sus madres, como establece la tradición, se cambiaron siete veces de ropa para que la buena fortuna acompañe al matrimonio. Entre los asistentes estuvieron su ex compañero de equipo, Benayoun, su representante, Óscar Gutiérrez, y el fotógrafo de AS, Juan Manuel Serrano. Nafti es tunecino de nacimiento y probablemente dejará España esta temporada para jugar en la Premier League. La bella Sandrina se quedará sin conocer Santander.
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Los jugadores de Peñarol desnudados por la afición
La última jornada del campeonato uruguayo quedó teñida por el escándalo. La hinchada del Peñarol impidió que el encuentro ante el Miramar Misiones pudiera terminar al invadir el terreno de juego para desnudar a sus jugadores y así llevarse un recuerdo de la temporada. Los menos afortunados, al no poder conseguir las prendas de los ídolos, optaron por otras alternativas menos lúdicas, como la rotura de vallas, el lanzamiento de botes de humo o la agresión al árbitro, que tuvo que suspender la contienda cuando el marcador reflejaba un 1-1. En otro encuentro también hubo una gran polémica, al conseguir el Nacional, gracias a un penalti inexistente, forzar el desempate con el Defensor.



