Roberto fue la estrella rojiblanca ante Osasuna
El portero detuvo tres de cuatro penaltis.

Porque le sacaba dos cabezas a los de su edad, Roberto Jiménez (Madrid, 1986) primero lo intentó con el judo y con ocho años se pasó al fútbol como central, pero "como no le daba ni a las piedras" terminó en la portería. "Me gustó que me dieran pelotazos", bromea el portero del juvenil del Atlético y estrella del partido de la Copa de Campeones ante Osasuna: en los penaltis que decidían quien jugaría el viernes ante el Barcelona detuvo tres de cuatro. Y eso que, dice, "no es un parapenaltis". Sea o no, sus paradas le ayudaron a olvidar su salida errónea en el empate de Osasuna: "El equipo estaba volcado en el córner y me la tenia que jugar así. Entiendo que los errores de un portero se ven más, pero fallamos todos sin puntualiza en nadie". Su rapidez de reflejos por abajo y su altura (1,91 m.) le convierten en un muro bajo palos. Que sus compañeros confíen en él para Roberto, "es lo más importante". Viste desde hace diez años la camiseta rojiblanca y entró porque Torres, cuando jugaba en Infantil, se llevó a su entrenador para que viera a un amigo suyo en Fuenlabrada, pero a quien ficharon fue a Roberto. Atinaron. Su ilusión, una: "¡Ojalá juegue en el B el año que viene!".



