El Madrid de Valdano le pudo cambiar la vida
Iván se reunió en casa de Mendoza, pero no aceptó

El Real Madrid de Jorge Valdano había roto el dominio del Dream Team de Johan Cruyff (cuatro Ligas del Barça seguidas, algo así como la Mujer Barbuda de raro) y se disponía a volver a la Copa de Europa. Corría 1995 y Valdano había fijado sus objetivos: "El vasquito y De la Peña". El vasquito era Julen Guerrero y De la Peña, el mismo Iván que hoy será llamado por primera vez a la Selección. Iván y su gente estuvieron una tarde en casa del desaparecido presidente Ramón Mendoza. Valdano les ofreció lo que en el Barça no habían conseguido: la titularidad. Instalado en la Ciudad Condal desde crío, novio entonces de Lorena, una de las hijas de la gloria culé Juan Manuel Asensi, hoy madre de sus dos hijos, Iván no tomó el puente aéreo. Tampoco Julen enfiló hacia Sondika. Les entró vértigo y siguieron donde estaban.
Noticias relacionadas
Julen sigue en el Athletic e Iván triunfa en el Espanyol. Siempre nos preguntaremos qué hubiera sido de su vida futbolística si le hubieran dicho que sí a Valdano entonces. El propio Iván y Pin, el polvorilla de su padre, también le han dado más de una vuelta al coco. Por de pronto, Iván hubiera formado en un mediocampo-ataque con la pareja Hierro-Sanchís, Redondo y Raúl de buques insignia. Pero decidió seguir en el Barça y un día, caído Cruyff bajo la bota de Núñez y con Van Gaal mandando en la plaza, sí aceptó la oferta de fuera. Se quiso liberar, pero eligió mal. Le dijo sí a la Lazio sin darse cuenta de que el fútbol italiano de entonces no sabía qué hacer con la gente de su estilo. De haber llamado a Zola o a Baggio se hubiera ido del Barça, pero no a Italia sino al convento.
En Roma ganó dinero y acumuló amargura. Un pase fugaz por Marsella hasta volver a España gritando su desesperación una tarde que recibió a AS en su domicilio de Cassis: "A los que corren y dan patadas no les piden que jueguen como yo; pero de mí pretenden que haga lo que ellos". Una frase que encierra una manera de entender el fútbol a la que Iván no ha renunciado ni lo hará jamás. Porque, al final, se ha salido con la suya: hoy le llaman a la Selección después de ganarse el galardón con el sudor de su frente en Montjuïc. El Espanyol lo recogió y se vio que su estrella cambiaba cuando Clemente se rindió y se le acabó entendiendo que su equipo eran Tamudo, De la Peña y nueve más. ¿Valdano? Pues bien, gracias: en lugar de Julen e Iván le trajeron a Freddy Rincón, Esnáider y el Nano Soler. Una derrota ante el Rayo precipitó su adiós unos meses después. Milagros, en Lourdes. Y no siempre.



