Las leyendas de Bilardo
Alfileres y arena.
Como jugador de Estudiantes, salía al césped con alfileres para pinchar al rival. También arrojaba arena a los ojos del contrario.
"¡Pisalo, pisalo!"
En Riazor, con Albístegui sangrando por la nariz, recriminó a su masajista por ofrecerle agua. "Al contrario ni agua. ¡Pisalo, pisalo!. Los de colorao son los nuestros".
Despertar al rival
Mandaba a los hinchas al hotel del contrario para hacer ruido y no dejarle dormir.
Afrentas personales
Estudiaba la vida privada del rival. Luego sus jugadores violentaban al contrario recordando sus intimidades.
Esconder el balón
Cuando su equipo ganaba, los recogeplotas tenían orden de esconder el balón.
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Semillas en el césped
Pone las semillas, si al acabar el partido hay una zona donde no han sido pisadas y hundidas, es que su equipo no se movió bien.



