La cima: Balón de Oro
Su discreta actuación en la Eurocopa del 2000 presagiaba malas vibraciones en la carrera de Owen. Pero nada más lejos de la realidad. Tras ganarlo todo con el Liverpool , en el 2001 sería premiado con el Balón de Oro, por delante de su futuro compañero en el Madrid, Raúl.

Una temporada discreta condujo a Michael Owen hasta la Eurocopa 2000. Nadie cuestionaba su titularidad en la selección, aunque por una lesión se estancó en once goles y llegó con la gasolina justa. Inglaterra se estrelló en la Eurocopa y Owen solo pudo marcar un gol en el partido de la eliminación ante Rumanía. Su mal momento obligó incluso a los técnicos del Liverpool a reconsiderar su preparación física personal. El ayudante de Houllier en los reds, Patrice Bergues llevó a cabo el cambio, que pasó también por un trabajo psicológico tras la lesión de cinco meses que le frenó.
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Poco a poco Owen mejoró, también gracias a los consejos del doctor francés Phillipe Boixel, llamado por Houllier y cuyo trabajo funcionó de maravilla. El trabajo de Bergues lo continuó Jacques Crevoisiere, que puso a Owen en la senda de su gran año 2001, el del Balón de Oro y su vuelta a lo más alto. El ascenso fue evidente. Con la selección tras la Eurocopa había perdido el puesto y se quedó en el banquillo en un amistoso ante Francia. Pero al final se ganó el sitio ante Finlandia en marzo de 2001. En juego, una plaza para el Mundial 2002. Un partido muy especial, porque se jugó en Anfield, y además la selección se concentró en el Carden Park Hotel, muy cerca de su casa en Chester. Marcó un gol que dio confianza a Inglaterra después de un inicio difícil y quizá ahí supo que ese sería su año. Volvió a marcar cuatro días después para Inglaterra en Albania y, desde marzo hasta junio, Owen vivió en una nube cosntante.
El Liverpool ganó la Copa Inglesa, la Copa de la liga y la Copa de la UEFA en aquella inolvidable final en Dortmund ante el Alavés. En todas brilló, pero la gesta de la final de Copa ante el Arsenal quedó ya en letras de oro de la historia del Liverpool. 12 de mayo de 2001. El Arsenal ganaba 1-0 a ocho minutos del final cuando apareció el mejor Owen para cambiar la historia. Dos goles en seis minutos, el segundo con un disparo inapelable en carrera y el Liverpool campeón. Pocos días más tarde llegó la UEFA y luego la clasificación para la Champions en la última jornada de la Premier. El mejor Owen había vuelto, y Oliver Kahn lo sufrió más tarde. Primero tras un gol decisivo en la Supercopa de Europa ante el Bayern y una semana después en el histórico 1-5 entre Alemania e Inglaterra en Munich. Tres goles más a un Kahn humillado y destrozado. Y como consecuencia de un año mágico llegó primero el premio al mejor futbolista del año y después el ansiado Balón de Oro. Primero Owen con 176 puntos, por delante de Raúl, Kahn, Beckham y Totti. Nunca un jugador del Liverpool lo había ganado, porque Keegan lo recibió ya en el Hamburgo y Dalglish sólo pudo ser segundo en 1983. Owen se había convertido en un emblema de la historia de su equipo. Por eso, y tras la lesión de Beckham por la famosa entreda de Duscher antes del Mundial, a Owen se le concedió la capitanía de la selección. A nadie le extrañó, y lució el brazalete en un amistoso con victoria 4-0 ante Paraguay. Un premio más a una brillantísima carrera. Desde entonces alguna lesión, altibajos de forma, un Mundial 2002 en el que no brilló demasiado, un Liverpool con Houllier que no ofrecía garantía alguna y la sensación de que Owen necesitaba salir de las islas. Algún aspecto extradeportivo como su presunta afición al juego que la prensa amarilla inglesa no tardó en airear y ahora su fichaje por el Real Madrid. Ronaldo, Morientes, Raúl, Figo, Zidane, Beckham y él. Después de mucho tiempo Wonderkid vuelve a luchar por la titularidad.



