Lotina, de ascensos y permanencias al sueño de entrar en Europa
Miguel Angel Lotina, que entrenará al Ceta la próxima temporada, cumplirá su anhelo de dirigir a un equipo en competición europea, después de una carrera laboriosa en equipos humildes y exitosa en los cuatro últimos años, en los que ha conseguido dos ascensos y dos permanencias en Primera División.
Lotina se ha convertido en uno de los técnicos nacionales con mayor prestigio en el fútbol español, gracias a su trabajo humilde y honrado en las cuatro últimas temporadas, con los ascensos consecutivos de Numancia y Osasuna a Primera, y las dos permanencias del conjunto navarro, a pesar de manejar los presupuestos más bajos de la categoría, algo que multiplica su mérito.
El preparador vizcaíno, verdadero artífice de estos logros, ha subido su cotización en la bolsa de entrenadores del fútbol nacional, a pesar de su breve experiencia en Primera, para despertar en los dos últimos años el deseo de varios clubes que han querido hacerse con sus servicios como el Rayo Vallecano, Las Palmas, Betis, Valladolid o Mallorca.
Los origenes
Lotina comenzó su carrera de entrenador en el Logroñés al asumir en Primera la dirección del equipo durante los tres últimos meses de la temporada 1988-89 en relevo de Javier Irureta, para ceñirse a las funciones de técnico ayudante en las próximas cuatro temporadas.
En la temporada 1993-94 decidió tomar el mando del Numancia en Segunda B para dirigir al conjunto soriano durante tres campañas,consiguiendo dos fases de ascenso a Segunda División, además de la gesta en la Copa del Rey de 1996 en la que eliminó a tres equipos de Primera (Real Sociedad, Sporting y Racing) y cayó en cuartos de final ante el Barcelona.
El entrenador de Meñaka, amigo de los ciclos cortos, decidió cambiar de aires para regresar al Logroñés, donde vivió los sinsabores propios de los técnicos al ser destituido en la décima jornada de la temporada 1996-97, al igual que en su posterior experiencia en el Badajoz, donde permaneció dieciséis jornadas (1997-98).
Etapa pamplonica
Lotina apostó por volver al lugar donde cobró su mayor popularidad, Soria, para llevar al Numancia a un histórico ascenso a Primera en 1999.
Entonces demostró su humildad al renunciar a Primera y recalar en Osasuna, donde volvió a llevar a un equipo por segunda vez consecutiva a la máxima categoría, un logro conseguido, al igual que en Soria, en la última jornada de Liga, en el año 2000, tras cinco intentos fallidos de Osasuna por retornar a la máxima categoría.
Lotina apostó por continuar en Osasuna en Primera, donde con el presupuesto más bajo aseguró la permanencia en la última jornada (2001), mientras que en el campeonato recientemente concluido (2002) hizo lo propio en la penúltima jornada con el segundo presupuesto más modesto.
El técnico vasco ya anunció en noviembre pasado su marcha de Osasuna al concluir la temporada 2001-02 y, con el fichaje por el Celta, cumplirá su deseo de entrenar a un equipo en competición europea: "Necesito jugar en Europa rápido", afirmó en junio pasado cuando renovó por un año más con Osasuna.
Lotina, que durante su ciclo en Osasuna se ha visto favorecido por la calma del presidente, Javier Miranda, en muchos momentos de dificultad, así como por el apoyo de la afición, se ha significado en Pamplona por el cambio de filosofía de juego del equipo, del tradicional fútbol directo y aguerrido al actual en el que prima el toque y la posesión del balón.
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Nacido en Meñaka el 18 de junio de 1957, Lotina responde a un talante abierto, autocrítico y reflexivo: "Me gusta que los medios de comunicación y los aficionados sepan lo que pienso y lo que hay, aunque a veces en mi análisis soy demasiado crítico u objetivo".
El técnico vizcaíno transmite una imagen de hombre pausado y serio que tiende a confundirse con tristeza o abatimiento, pero en realidad, por lo menos en cuanto al trato con los medios de comunicación, acredita un semblante pleno de buen humor e ironía, al tiempo que un análisis acertado del día a día.



