PSICOLOGÍA

La fragilidad mental de Garbiñe Muguruza, su gran freno

Una frustración mal gestionada puede ocasionar ansiedad, estrés y que descienda nuestro rendimiento; debe aprender a entender las emociones que siente para poder descifrarlas y trabajar con ellas”.

Rob Prange

Garbiñe Muguruza no está bien. No es sólo la eliminación en Wimbledon de este año, es la sensación más allá, es la sensación de que su arrollador tenis va por un lado y su mente por otro. Y hace tiempo que no se encuentran.

En la derrota que sufrió en Cincinnati en tres sets ante la ucraniana Lesia Tsurenko, no conectaba con su entrenador, Sam Sumyk. No le miraba y no había conversación, ni contacto... Ni siquiera cuando Muguruza estaba más débil y al borde del llanto pidió ayuda. O tal vez no supo pedirla.

Es uno de los lastres de la número 1 española, el factor psicológico. Las lesiones este año la han mostrado más frágil, su brazo ya no le molesta y parece que las sensaciones físicas son buenas. Pero algo falla.

La importancia de la fortaleza mental

Cuando Garbiñe Muguruza contrató a Conchita Martínez para suplir a su entrenador (iba a ser padre) para el Grand Slam de Wimbledon 2017, torneo que ganó, todo hacía presagiar que la capitana de la selección española se iba a quedar en el equipo de la natural de Caracas durante más tiempo. En febrero de 2018 parecía que renovaban esa colaboración, pero en marzo anularon todo tipo de trabajo en conjunto.

Desde entonces ha entrenado con su técnico, el francés Sam Sumyk de manera normal. Incluso Sumyk ha reconocido el gran trabajo de Conchita con Garbiñe... pero algo sigue sin ir bien. Sumyk trabaja con Garbiñe Muguruza desde el otoño de 2015.

Con él ha ganado Roland Garros y Pekín en 2016, además de disputar las semifinales de las WTA Finals de ese mismo año. Fue el artífice del éxito de Victoria Azarenka y antes estuvo junto a Vera Zvonareva y Eugenie Bouchard.

El mundo del tenis es complejo por los viajes, la distancia, la complicación de la vida familiar y profesional... pero parece que en Garbiñe tanto cambio no han sido para bien. ¿Falta de confianza? Su entrenador llegó como un fichaje estrella y, o bien no puede trabajar a su manera, o bien Garbiñe no se deja ayudar.

No hablamos de la relación personal o profesional, sino del freno que parece tener Garbiñe, del bloqueo mental que hace que desconecte en la pista, en los entrenamientos... que la hace tan distante incluso fuera de las pistas de tenis.

El año pasado todos fuimos testigos de un encontronazo en medio de un partido entre tenista y entrenador. ¿Qué ocurre? Parece que el factor psicológico está más que presente. Jamás hemos visto a Nadal contestar a su entrenador de esa manera. Debatir, charlas, comentar sí... esa falta de respeto nunca. De igual modo que no se lo hemos visto a Roger Federer. En el cuadro femenino ni siquiera las hermanas Williams se han enfrentado así con su entrenador (sí con jueces de silla...)

¿Otro caso Sergio García?

Se relaciona el potencial de Garbiñe con el del golfista Sergio García, al que los nervios y la falta de concentración en muchos momentos han alejado de la gloria que merecía desde hace años y que su golf mostraba.

El psicólogo Andrés Montero Rama, de la clínica Norte Psicólogos nos habla de este problema que podría tener la tenista. "La frustración es una emoción como cualquier otra, como todas las emociones una frustración bien manejada y regulada puede ser muy beneficiosa, y una frustración mal gestionada puede ocasionar ansiedad, estrés y que descienda nuestro rendimiento por ejemplo en un partido, justo lo contrario que queremos", nos cuenta.

En este caso tenemos la clave, "si yo me siento frustrado, o siento cualquier otra emoción, es beneficioso, debemos mirar a ver qué quiere decir esa señal; porque todas las emociones llevan un mensaje, y en este caso me pregunto a mí mismo qué quiere decir que esté frustrado por mi juego, que respuestas me puedo dar a mí mismo".

El caso de Garbiñe es un reto, es muy hermética, esconde una media sonrisa siempre que está fuera de la pista y en ella parece enfadada. Necesita ayuda para aprender a focalizar, relajarse y aprender a gestionar las emociones. Puede que sea un cambio de todo, de rutina, de entrenamiento, de alimentación, de equipo técnico...

Pero no puede vivir al borde de las lágrimas y la desesperación cada vez que pierda. Ya es una campeona, una tenista top. Debe aprender ahora a dar un paso más y asegurarse una larga carrera disfrutando del tenis, si es lo que quiere y en lo que quiere centrar su futuro.