NUTRICIÓN

¿Sin hambre? Te decimos 7 maneras de recuperar el apetito

Si últimamente comes menos de lo habitual, quizá en parte hayas perdido tu apetito. Te contamos las maneras más efectivas de recuperarlo. Nominadas al Oscar a mejor actriz 2019

El Confidencial

No todo el mundo tiene demasiada hambre a la hora de desayunar, comer y cenar, sobre todo si su alimentación se basa únicamente en tres comidas principales. Puede que existan algunos motivos detrás de una posible pérdida de apetito: estrés, tristeza, poco tiempo para elaborar comidas...por ello, te decimos qué estrategias puedes seguir para recuperarlo y así mejorar tu salud a nivel general.

Haz pequeñas comidas pero con más frecuencia. Quizá es momento de pensar en comer cinco o seis veces al día, ingiriendo menos calorías totales por comida, para mejorar tu apetito. El clásico de las tres comidas, desayuno comida y cena, puede que te lleve a nutrirte inadecuadamente. Es completamente normal empezar el día sin apenas hambre, por eso mucha gente no desayuna, después come algo más y por la noche devora sin parar. Para frenar esta deriva, haz cinco o seis comidas bien divididas.

Comidas ricas en nutrientes. Las personas con el apetito muy desviado tienden a comer alimentos poco nutritivos y con calorías vacías como helados, bollería, caramelos, dulces de todo tipo o alimentos fritos. En vez de eso, céntrate en consumir alimentos ricos en proteína y grasas saludables como pescados azules, huevos, frutos secos o queso fresco. Además, hay muchas maneras de hacer una comida más saludable, añadiendo verduras a los platos o tomando frutas como postre.

Que comer sea una actividad social placentera. Aprender a cocinar y comer con otras personas puede ayudarte a ganar apetito, ya que valorarás más los alimentos que tú mismo has incluido en tu dieta. Convertir las comidas en ocasiones para la socialización y el entretenimiento puede ayudarte a disfrutar tu comida más y podría aumentar tu apetito. Invita a amigos o familiares, y si no pueden acompañarte, disfruta mientras ves la televisión o escuchas la radio.

Programa tus comidas. El hambre es el indicador principal de que tenemos que llevarnos algo a la boca, pero no siempre puedes confiar en tu apetito para realizar una comida. Si estableces un plan de comidas a determinadas horas del día y lo sigues a rajatabla, verás cómo tu cuerpo se acostumbra rápidamente y empezará a tener hambre a la hora que te toca comer. Te ayudará a tomar las suficientes calorías y nutrientes que requiere tu organismo para funcionar correctamente.

No te saltes el desayuno. Si tu objetivo es ganar algo de peso, es fundamental hacer un buen desayuno. Sin embargo, por desayuno no debemos entender un café y bollería industrial como croissants, tostadas con mermelada llena de azúcar o donuts. Un buen desayuno debe contener fruta y alimentos ricos en vitaminas y minerales. Trata de buscar fuentes de proteína y verdura: por ejemplo, el clásico pan con tomate y jamón serrano es una opción sanísima.

Come menos fibra. Se ha demostrado que las dietas ricas en fibra promueven los sentimientos de plenitud y disminuyen la ingesta de calorías para aquellos que buscan perder peso, pero si no es tu caso, y a pesar de que una dieta rica en fibra es altamente recomendable, limita su consumo porque puede ralentizar la digestión y hacerte sentir lleno por más tiempo, lo que no tiene mucho sentido si quieres tener más apetito.

Bebe calorías. Cuando estamos hartos de masticar, quizá sea el momento de prepararnos un zumo de fruta saludable, una crema de verduras o una buena sopa caliente. Una manera práctica de beber tus calorías es sustituyendo algunas de tus comidas con bebidas nutritivas, de alto contenido calórico. Puedes agregar buenas fuentes de proteína como leche entera, yogures o proteína en polvo.