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Fallece una culturista con un trastorno poco común relacionado con la proteína

Meegan Hefford, una culturista australiana de 25 años, ha fallecido debido a un trastorno poco común que le impedía metabolizar correctamente la proteína.

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El mundo del culturismo está de luto. Una mujer australiana de 25 años llamada Meegan Hefford ha muerto recientemente por un exceso de proteína relacionado con un trastorno muy poco común que le impedía metabolizar correctamente la dieta alta en proteína que consumía, según hemos podido leer en Independent.

Los médicos no conocieron que padecía una enfermedad rara, llamada trastorno del ciclo de la urea, hasta poco después de su fallecimiento. Solo 1 de cada 8.000 personas la padecen, aunque la mayoría lo desconoce. El trastorno del ciclo de la urea, que causa una deficiencia de una enzima en el ciclo de la urea, impide que el cuerpo descomponga las proteínas.

Sin embargo, su certificado de defunción atribuye su muerte al consumo de suplementos de culturismo. Por ello, sus familiares piden que se regule la toma de estos productos: "Hay personas distintas a mi hija que han terminado en el hospital por el abuso de estos suplementos", comentaba la madre de la fallecida.

La australiana se estaba preparando para una competición, acudía dos veces al gimnasio al día, tomaba suplementos y una dieta rica en proteínas antes del trágico suceso. Decía a sus familiares que se sentía "letárgica y extraña", pero desconocía que padeciese un trastorno del ciclo de la urea.

Los expertos aconsejan que los batidos de proteína y los suplementos se deben tomar con moderación y nunca como reemplazos de la comida, y las recomendaciones diarias de este macronutriente, esencial para nuestro organismo, es de 0,8 gramos por kilo de peso corporal.

Sin embargo, convendría no alarmar a la población respecto al consumo de dietas altas en proteína, ya que como publicamos en Deporte y Vida, existen estudios realizados en personas sanas que consumieron más de 3 gramos de proteína por kilo de peso corporal, sin que se produjeran daños a nivel renal o hepático.