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11 maneras de ser más feliz sin que intervenga el dinero ni ser famoso

Salir a la naturaleza, beber café, meditar, leer un libro de aventuras, tener metas realistas, gastar dinero en los demás… pequeños gestos sencillos que nos ayudarán en la búsqueda de la felicidad.

Jamie Kripke

Ser feliz así en genérico suena a deseo complejo, en la felicidad influyen muchos factores. Pero lo que está claro es que es una meta que todos nos ponemos en algún momento y que ser conscientes de donde estamos, quiénes somos y hacia dónde queremos ir nos puede ayudar a centrarnos en pequeñas cosas que nos hacen felices y que irán conformando un todo.

Escribir tres cosas que agradezcas de cada día

Es algo sencillo, aunque sea en el móvil. Cada día agradecer por lo que hemos vivido, sentido, hecho. Al principio puede que te cueste, y a lo mejor no todos los días encuentras tres cosas, pero a medida que alargues la actividad irás encontrando más cosas.

Ver las estrellas o caminar por la montaña

Salir a la naturaleza es algo que nos aporta energía, liberamos endorfinas. Subir una cota, otro día otra, retarnos poco a poco nos motiva y nos hace estar alegres y contentos, nos da felicidad. Lo mismo ocurre cuando vemos estrellas por la noche, relajarnos y mirar... nos hace centrarnos en lo que estamos viendo, y es muy positivo.

Beber café

Cuando uno toma un buen café, aromático, calentito, con un buen libro, como si fuera un ritual, se produce un momento de relajación, es como un paréntesis en la rutina. Es tu momento. Es como desconectar apenas unos segundos y disfrutar de una bebida que nos aporta un buen sabor. Cuando tomamos un buen café se nota, no es el típico rápido de los bares, o el del desayuno rápido. Es un café reposado, más largo. Ese momento nos hace felices. No todos los días desayunas un capuccino, lo dejas para momentos relajados y de disfrute. Ahí tienes la muestra.

Meditar

Lo hemos dicho en muchas ocasiones, ser conscientes de lo que nos ocurre, nos pasa, pensarlo, aprender a escucharnos, a pensar... escuchar la respiración, sentirla... son pequeños gestos que nos pueden ayudar a centrarnos. En momentos de mucho estrés sacar apenas unos minutos de desconexión de lo que nos rodea nos puede ayudar a verlo todo más claro. En algunas oficinas en Estados Unidos se utilizan cronómetros de 30 minutos para relajar la mente, donde no se puede utilizar el móvil, el correo, ni atender llamadas. Sólo relajarse y pensar.

Leer un libro de aventuras

Leer es una terapia maravillosa. Nos hace centrarnos en la historia que leemos y olvidarnos en muchos momentos de lo que nos ocurre a nosotros. Un libro de aventuras nos hace implicarnos en los retos, los hechos, las vicisitudes de los personajes. ¿Se conseguirá? ¿Llegarán? Incluso podrá emocionarnos por momentos. Lo mismo puede ocurrir viendo una serie, podemos llegar a emocionarnos y ponernos nerviosos por la acción, implicarnos con los personajes.

Salir a la naturaleza

Puede que no tengas cerca una cima para escalar y subir, pero seguro encuentras un paseo arbolado, un bosque, un parque... donde ver los cambios estacionales, ver cómo trabajan los jardineros, qué va ocurriendo con los pequeños animales. Porque si nos fijamos la vida está funcionando muy activamente. Hay que fijarse y ver de cerca. Nos hará por momentos darnos cuenta de lo que nos rodea y por unos momentos habremos desconectado de nuestra rutina.

Hacer las cosas que haces cuando estás feliz, incluso si ahora mismo no lo eres

Ver una película, bailar, pintar, abrazar... puede ser cosas que no apetezca hacer en un momento determinado pero sí te hacían feliz. Hazlo. Esos sentimientos volverán poco a poco con esas acciones que en otros momentos eran placenteras.

Escuchar canciones tristes

Una contradicción aparente pero escuchar música regula las emociones y el estado de ánimo.

Tener metas realistas

Igual no vamos a escalar el Everest, pero sí nos podemos apuntar a una carrera pequeña. Tal vez no crucemos a nado el Estrecho de Gibraltar, pero podemos apuntarnos a un campeonato local de natación. Puede que no seas el directivo que soñaste, pero a lo mejor puedes ser un destacado trabajador en una empresa pequeña en lugar de un olvidado compañero en una empresa grande. Es muy importante saber qué queremos, y qué pasos podemos dar. Unas metas realistas nos ayudarán a ir paso a paso a conseguir metas mayores. Puedes querer escribir una novela, pues empieza con relatos cortos.

Escribir tus sentimientos

Es más útil de lo que puede parecer. Primero, porque lo expresas, lo explicas, lo sacas fuera. Segundo, porque cuando lo leas con cierta perspectiva de tiempo te hará ver lo que has mejorado o dónde estabas y hasta dónde has llegado.

Gastar dinero en otros

Sí, colaborar con una ONG, una organización, una asociación... te hará sentir que eres importante. Si puede ser, que sea cercana a tu casa, porque podrás ver de cerca los avances. Una asociación de animales, a lo mejor una residencia de mayores. Tal vez un refugio internacional. Algo que puedas ver, palpar, visitar, y sientas que de verdad tú estás haciendo el cambio.