DE MENTE

Cómo preocuparte demasiado por la salud puede ponerte enfermo de verdad

Solo quienes viven con un hipocondriaco al lado saben lo que se sufre. Peor aún, un exceso de miedos puede terminar afectando negativamente su salud

Seamos honestos: ¿Quién no ha pensado en un infarto cuando se le disparan las pulsaciones y siente una opresión en el pecho? ¿O en un tumor cerebral por esos dolores de cabeza? Y eso que somos conscientes de que nuestra vida parece un parque de atracciones con tanto movimiento y emociones fuertes. Tampoco hay que negar que más de una vez la sombra del melanoma nos ha pasado por delante de los ojos cuando al descubrir un nuevo lunar que no teníamos identificado... Y si no en primera persona, todos conocemos a algún hipocondríaco, alguien que siempre piensa que tiene una enfermedad grave, pero nos resistimos a aceptar que tal vez estemos sobredimensionando un simple achaque.

En cualquier caso, una preocupación excesiva por la salud nos puede poner realmente malos, tanto que aumenta un 70% el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, como ha encontrado un grupo de investigadores de la Universidad de Bergen (Noruega) después de hacer un seguimiento durante 12 años de más de 7.000 noruegos. Y no es solo más riesgo, sino que los hipocondriacos tienen el doble de infartos que los que no lo son (6% frente al 3%), independientemente de otros factores de riesgo, como fumar.

Jerónimo Saiz, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), atribuye este resultado a "un efecto inespecífico del estrés que sufren", un estrés que es crónico porque "la seguridad plena en una buena salud permanente e inalterable es imposible". Ese estrés crónico "provoca una serie de cambios biológicos, como la puesta en marcha de una serie mecanismos proinflamatorios, una pérdida de mecanismos inmunitarios y el organismo se hace más vulnerable", añade.

"La salud no es un sentimiento positivo, y lo normal es preocuparse cuando algo no está bien. El simple hecho de fijar la atención en algún aspecto de salud nos hace ya ser hipocondriacos"

Jerónimo Saiz, catedrático de psiquiatría

El estrés en pequeñas cantidades es beneficioso, ya que es una adaptación de nuestro organismo al cambio y para ello se libera cortisol, que es la conocida como hormona del estrés, ilustra Jesús Gil, de la Sociedad Española de Inmunología (SEI) e investigador del Instituto de Biomedicina Experimental de Würzburg (Alemania). Pero "cuando hay estrés psicológico, que entra dentro del estrés crónico, no deja de producirse cortisol y las células del sistema inmune comienzan a fallar y además se producen menos células defensoras, y el resultado es un sistema inmunitario más vulnerable al ataque", explica.

Como en todo, en la hipocondría también hay grados, "desde las personas aprensivas que tienen una actitud general de preocupación excesiva por la salud hasta los que tienen un delirio hipocondriaco", diferencia el psiquiatra; "es decir, están padeciendo enfermedades que realmente no tienen, y esto ya entra dentro del terreno de la psicosis, perdiendo el contacto con la realidad y la capacidad de juicio lógico".

La buena noticia es que la hipocondría se puede tratar, incluso "se puede curar perfectamente", afirma Saiz. El médico es quien debe hacer el diagnóstico y prescribir el tratamiento más adecuado, que puede ser psicológico o farmacológico, dependiendo de la intensidad de los síntomas. La terapia cognitivo conductual -cuyo propósito es cambiar los patrones de conducta y de pensamiento- es eficaz en cerca del 20% de los hipocondriacos y sus beneficios se mantienen incluso a los dos años, como comprobaron científicos del Imperial College de Londres (Reino Unido). Como señala Peter Tyrer, director del estudio, los beneficios del tratamiento repercuten también positivamente en el gasto sanitario al reducir las pruebas innecesarias. "El mindfulness también es una buena fórmula para controlar los mecanismos de defensa que están distorsionados", añade Saiz, que es jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid.

Nadie está libre de padecer ansiedad por miedo a perder la salud porque, como apunta el especialista, "la salud no es un sentimiento positivo, y lo normal es preocuparse cuando algo no está bien. El simple hecho de fijar la atención en algún aspecto de salud nos hace ya ser hipocondriacos". Una prueba de que es así: si un zapato nos aprieta comenzamos a notar partes del pie que normalmente no sentimos... "si estamos pendientes de que algo nos duele, al final acaba siendo así".

Además, "existe una cierta hipocondría social", define el psiquiatra, como consecuencia de vivir en una sociedad como la nuestra, con un buen sistema sanitario, una escasa resistencia a los malestares y a los defectos estéticos.

¿Cómo podemos prevenir la ansiedad por la salud? "Con una buena red social y familiar rica en intercambio de emociones, experiencias y apoyos, además de mantener una alimentación correcta y hacer ejercicio físico regularmente", receta el psiquiatra.