Un vídeo muestra por qué no han parado de llegar olas grandes a Europa durante meses
Un modelo de oleaje revela cómo la sucesión de borrascas atlánticas y una corriente en chorro más activa han mantenido viva una temporada histórica de swell en el Atlántico Norte.


Un vídeo condensa un mes cada cinco segundos a partir de los archivos históricos del modelo Wavemaps. El resultado es una secuencia hipnótica que ayuda a entender por qué Europa lleva meses encadenando marejadas, desde el swell del huracán Erin hasta los temporales invernales que han golpeado con fuerza a Portugal, España o Francia y no tanto a Irlanda o Gran Bretaña, como ocurre otras temporadas.
La explicación meteorológica apunta a una corriente en chorro más energizada y desplazada al sur durante buena parte del invierno 2025/2026. Según el análisis publicado en el blog del Met Office, los intensos contrastes térmicos en Norteamérica reforzaron esa autopista de vientos en altura, actuando como una cinta transportadora de borrascas hacia el Atlántico oriental.
Lo que se ve en el vídeo son dichas borrascas pero básicamente con el tamaño de olas que generaron. Siendo el blanco, gris, el más grande (olas de hasta 20 metros). Y se puede ver cómo muchas se forman en el Caribe / América y luego cruzan el Atlántico hasta llegar a Europa.
El meteorólogo Alex Deakin resumió el patrón: “Un desplazamiento hacia el sur de la corriente en chorro, impulsado por las gélidas condiciones en Norteamérica, empujó los sistemas de baja presión más al sur de lo habitual”. El resultado fue un auténtico tren de borrascas que cruzó el océano sin apenas interrupciones.
Para el surf europeo, la consecuencia fue inmediata: swell constante y potente, con fondos trabajando semana tras semana y picos que rara vez descansaron. Eso sí, en muchas ocasiones con condiciones de temporal (con lluvia y viento). En Portugal, algunos temporales provocaron daños en infraestructuras costeras, mientras que en otros puntos la sucesión de marejadas permitió sesiones históricas.
A ese pasillo de bajas presiones se sumó un bloqueo anticiclónico en el norte de Europa, que ralentizó el avance de los sistemas y favoreció acumulados de lluvia extraordinarios en Reino Unido, España o Francia. La atmósfera no solo estaba activa; también cargada de humedad.
Si bien ningún temporal puede atribuirse exclusivamente al cambio climático, el trasfondo de océanos más cálidos y aire más húmedo aumenta la probabilidad de episodios persistentes e intensos. En clave de deportes de acción, eso se traduce en inviernos con menos pausas y más energía en el Atlántico.
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El vídeo de Wavemaps no solo impresiona; también sintetiza una tendencia: cuando la maquinaria atmosférica se alinea, Europa puede vivir meses sin tregua de olas grandes. Y todo apunta a que estos patrones podrían ser cada vez menos excepcionales.
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