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La ola más famosa y peligrosa del mundo: esta es la mecánica de Pipeline

Jamie O’Brien y el meteorólogo Kevin Wallis analizan en un vídeo por qué Pipeline, en Hawái, es la ola más perfecta y temida del planeta.

Ola rompiendo en Pipeline, Hawái
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Marc Fontrodona
Responsable editorial AS Acción
Nació en Barcelona en 1989. Se licenció en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona. Es el responsable editorial de AS Acción, el vertical de action sports del diario AS creado en 2016. Especialista y practicante de muchas de estas disciplinas, lleva contando historias de action sports desde hace más de una década.
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Pipeline no es solo una ola. Es un símbolo absoluto del surf, un escenario donde se decide el prestigio, se forjan leyendas y se paga cada error al precio más alto. En plena temporada invernal del North Shore de Oahu, el nuevo vídeo de Surfline desentraña la mecánica exacta que convierte a Pipeline en la ola más perfecta… y peligrosa del mundo.

El análisis corre a cargo de Jamie O’Brien, local de toda la vida y uno de los grandes especialistas del pico, junto a Kevin Wallis, jefe de previsión de Surfline. Ambos explican cómo una combinación casi irrepetible de factores naturales da lugar a un tubo único: dirección del swell, batimetría volcánica, canales submarinos, movimiento estacional de arena y vientos alisios.

“El Pipeline perfecto es el primer reef cargándose, levantándose de golpe y lanzando un labio cuadrado y pesado”, explica O’Brien. “Cuando ese labio cae, el spit te escupe directamente hacia el canal”. Esa violencia controlada es la que convierte cada ola en un examen definitivo.

Uno de los elementos clave es la ausencia de plataforma continental en Hawái. Las marejadas generadas frente a Japón viajan miles de kilómetros sin perder energía y llegan intactas al North Shore. Según Wallis, los mejores swells para Pipeline proceden de entre 310 y 315 grados, con periodos de 15 a 17 segundos, una combinación que permite romper simultáneamente derechas y izquierdas en Pipe y Backdoor (la ola que, desde el mismo sitio, rompe hacia el otro lado).

El fondo es otro factor decisivo. Pipeline rompe sobre un reef (arrecife) extremadamente plano y poco profundo, atravesado por cuevas y tubos de lava. “Si caes, lo más probable es que golpees el arrecife”, admite O’Brien, que recuerda cómo se rompió una pierna con solo 13 años. Las lesiones graves y los accidentes mortales forman parte de la historia del pico.

Además, la ola solo alcanza su forma perfecta cuando el reef está limpio de arena, algo que ocurre tras los primeros grandes swells del invierno. Con viento del este moderado, offshore para la costa norte, Pipeline se transforma en una máquina de tubos impecables.

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Por todo ello, Pipeline sigue siendo el baremo definitivo del surf de alto nivel, un lugar reservado para especialistas donde cada bajada combina belleza extrema y riesgo absoluto. Un escenario donde, como resume O’Brien, “es tan hermosa como aterradora”.

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