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A la sombra de las olas gigantes: Nazaré y la primera granja marina regenerativa del país

El proyecto Hope Zones, impulsado por referentes del surf de olas gigantes y la comunidad pesquera local, lanza en Portugal una granja de algas pionera para restaurar biodiversidad y generar economía sostenible.

Olas gigantes en Nazaré y un laboratorio de una granja marina
Seatrees
Marc Fontrodona
Responsable editorial AS Acción
Nació en Barcelona en 1989. Se licenció en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona. Es el responsable editorial de AS Acción, el vertical de action sports del diario AS creado en 2016. Especialista y practicante de muchas de estas disciplinas, lleva contando historias de action sports desde hace más de una década.
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La meca mundial de las olas gigantes, acostumbrada a ver montañas de agua superar los 20 metros cada invierno, quiere ahora convertirse también en referencia medioambiental. En octubre de 2024, un grupo de surfistas de élite y pescadores locales puso en marcha la primera granja marina regenerativa de Portugal, situada a escasos diez minutos del puerto de Nazaré.

La iniciativa está liderada por la Hope Zones Foundation, impulsada por el surfista portugués João Macedo, junto a figuras internacionales como Nic von Rupp y Laura Crane. El proyecto cuenta además con el respaldo de la organización californiana Seatrees, especializada en restauración de ecosistemas marinos.

No es solo la ola; antes que surfistas somos gente del mar”, explica Macedo en el documental Growing in the Shadow of Mountains, que narra el proceso. La granja se basa en el cultivo regenerativo de kelp —algas autóctonas— mediante líneas de 180 metros instaladas en un arrecife artificial creado en 2010 para estimular la biodiversidad. El objetivo es reforzar ese ecosistema, aumentar la biomasa y favorecer la recuperación de especies.

La propuesta rescata además una tradición histórica portuguesa: el uso de algas como fertilizante agrícola, práctica regulada ya en el siglo XIV por el rey Dinis. Con la irrupción de los fertilizantes sintéticos en el siglo XX, aquella actividad cayó en desuso. Ahora, la venta de algas como bioestimulante ofrece a la comunidad pesquera una vía económica complementaria.

La conservación necesita a los pescadores como guardianes del mar”, defienden desde Hope Zones. En una localidad transformada por el boom del surf de olas gigantes y el turismo asociado, el proyecto busca equilibrar desarrollo y sostenibilidad.

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Si la experiencia prospera, podría convertirse en modelo replicable a lo largo de la costa portuguesa, demostrando que la épica de las olas y la regeneración marina pueden remar en la misma dirección.

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