Las personas que viven a más altitud tienen menos diabetes: un estudio desvela el porqué
Un estudio revela cómo la hipoxia transforma los glóbulos rojos en reguladores clave de la glucosa y reduce el riesgo de diabetes tipo 2.


Durante décadas, la ciencia había observado un fenómeno llamativo: las poblaciones que viven en zonas de gran altitud presentan menores tasas de diabetes tipo 2 que aquellas que residen al nivel del mar. Sin embargo, el mecanismo biológico detrás de esta ventaja seguía sin explicación clara. Ahora, una investigación liderada por los Gladstone Institutes y publicada en la revista Cell Metabolism arroja luz sobre este enigma.
El estudio demuestra que la hipoxia —la disminución de oxígeno propia de las grandes alturas— activa un mecanismo inesperado en el organismo. Los glóbulos rojos, conocidos tradicionalmente por su función de transporte de oxígeno, actúan también como un potente “sumidero” de glucosa cuando el oxígeno escasea. En estas condiciones, incrementan de forma notable su capacidad para absorber azúcar de la sangre, reduciendo así los niveles de glucosa circulante.
La investigadora principal, Isha Jain, profesora de bioquímica en la Universidad de California en San Francisco, explicó que el hallazgo revela “un compartimento oculto del metabolismo de la glucosa” que había pasado inadvertido. En modelos animales, los ratones expuestos a ambientes con bajo oxígeno mostraron una mejora significativa en la tolerancia a la glucosa. Incluso semanas después de regresar a condiciones normales, el efecto beneficioso persistía.
Mediante técnicas avanzadas de imagen metabólica, el equipo comprobó que los órganos clásicos implicados en el metabolismo —como hígado o músculos— no eran los responsables del descenso de azúcar. La clave residía en el aumento del número de glóbulos rojos y en su mayor captación de glucosa, impulsada por un incremento de la proteína transportadora GLUT1.
El trabajo también evaluó un compuesto experimental, HypoxyStat, diseñado para imitar los efectos de la hipoxia sin necesidad de ascender a la montaña. En modelos murinos de diabetes tipo 1 y tipo 2, el fármaco consiguió revertir la hiperglucemia con resultados prometedores.
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Más allá de explicar una curiosidad epidemiológica, el descubrimiento abre la puerta a nuevas estrategias terapéuticas que podrían utilizar los propios glóbulos rojos como aliados metabólicos. Lo que sucede en las alturas no es solo una adaptación al entorno: es una sofisticada reprogramación del metabolismo que podría transformar el abordaje de la diabetes en el futuro.
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