Kilian Jornet: “El trail corre el riesgo de convertirse en una experiencia de lujo”
Kilian Jornet reflexiona sobre el futuro del trail running y alerta del riesgo de que el crecimiento económico y la profesionalización alejen al deporte de sus raíces populares y montañeras.


El trail running vive uno de los momentos de mayor popularidad de su historia, pero ese crecimiento no está exento de contradicciones. En un texto publicado a comienzos de 2026, Kilian Jornet analiza con mirada crítica la evolución del deporte y lanza varias advertencias sobre su rumbo actual. Una de las más contundentes apunta directamente al bolsillo del corredor popular.
Para Jornet, el aumento del coste de participación en las grandes carreras de ultra distancia está transformando el perfil del practicante. Inscripciones que superan los 300 o 500 euros, material obligatorio cada vez más extenso y viajes internacionales casi imprescindibles para competir en pruebas icónicas han elevado la barrera de entrada como nunca antes. “La inercia de las grandes carreras”, explica, está afectando incluso a las pruebas locales, incapaces de asumir los mismos estándares de seguridad, seguros y experiencia sin encarecer precios.
El resultado es un escenario paradójico. Nunca hubo tanta diversidad en la élite, con atletas procedentes de África, Asia o Sudamérica compitiendo al máximo nivel, pero la masa amateur es cada vez más homogénea desde el punto de vista económico. Jornet detecta una desaparición progresiva del corredor joven y local en el pelotón popular, sustituido por un modelo de “viajar para correr” reservado a quienes disponen de tiempo y recursos.
El paralelismo con otros deportes es claro. El catalán habla abiertamente de una “triatlonización del trail”, donde la experiencia premium, el prestigio del dorsal y el relato épico pesan más que la accesibilidad. Un fenómeno que, a largo plazo, puede debilitar la base del deporte si no se protege el ecosistema de pequeñas carreras organizadas por clubes y asociaciones.
Aun así, el análisis no es pesimista. Jornet destaca como gran avance el crecimiento sostenido de la participación femenina, que ha pasado de cifras testimoniales en los años noventa a rozar la paridad en distancias cortas. El reto ahora, subraya, es romper las barreras culturales y económicas que siguen alejando a muchas mujeres —y a muchos corredores— de las distancias más largas.
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El mensaje final es claro: el trail running es lo suficientemente fuerte como para crecer sin convertirse en un deporte exclusivo. El equilibrio entre circuitos globales y carreras locales, entre espectáculo y esencia, será decisivo para que el futuro del trail no pierda el vínculo con la montaña y con quienes la recorren por pasión, no por estatus.
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