Ironman prohíbe grabar vídeos o sacar fotos durante sus pruebas
La organización endurece su reglamento para 2026 y descalificará a cualquier triatleta que capture imágenes en carrera, ya sea con móvil, GoPro o gafas inteligentes.


La franquicia Ironman ha actualizado su reglamento oficial de competición para 2026 con una medida contundente: queda prohibida cualquier grabación de fotos o vídeo durante la carrera, bajo amenaza de descalificación inmediata. La norma afecta tanto a pruebas de larga distancia como a las citas Ironman 70.3, y supone un giro claro frente al auge de las cámaras de acción y las gafas inteligentes en el deporte.
El nuevo texto especifica que no se podrá utilizar “ningún dispositivo capaz de capturar imágenes visuales”, incluyendo teléfonos móviles, cámaras deportivas tipo GoPro o smart glasses. Tampoco estará permitido realizar emisiones en directo. La organización justifica la decisión en la necesidad de proteger la seguridad, la concentración de los participantes y la integridad competitiva de la prueba.
Hasta ahora, el reglamento ya limitaba el uso del móvil en lo que definía como comportamiento “distractivo”: llamadas, mensajes, redes sociales o fotografías. Sin embargo, la actualización introduce una aclaración explícita al incluir el vídeo y cualquier tipo de captación de imágenes, cerrando la puerta a interpretaciones. La consecuencia será clara: quien grabe, queda fuera de carrera.
Un contraste con el ciclismo profesional
La medida marca diferencias con el ciclismo bajo normativa de la Union Cycliste Internationale, donde el uso de cámaras on board puede autorizarse por el jurado técnico si no supone un riesgo. En pruebas profesionales es habitual ver dispositivos instalados en bicicletas o cascos para retransmisiones oficiales, algo que en Ironman queda completamente descartado para los participantes.
Qué se podrá hacer (y qué no)
El teléfono móvil seguirá estando permitido para funciones concretas. Se podrá utilizar como GPS o sistema de navegación, siempre que esté correctamente fijado y no se manipule en marcha. También se autoriza compartir la ubicación en tiempo real con el equipo de apoyo y usar el dispositivo como ciclocomputador si va anclado a la bicicleta.
En caso de emergencia, se podrá llamar a los servicios sanitarios, pero únicamente tras detenerse por completo. Lo que desaparece del mapa es la imagen del triatleta cruzando meta con su propia cámara o grabando el segmento ciclista desde el casco.
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Con esta decisión, Ironman refuerza su apuesta por un entorno competitivo sin distracciones tecnológicas, en un momento en que otros deportes debaten cómo integrar —o limitar— la irrupción de dispositivos inteligentes en plena acción.
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