Tobey y Brussino acuden al rescate del Gran Canaria
El pívot le dio ventaja en el último cuarto y el alero sentenció desde el tiro libre. Los de Lakovic estuvieron a punto de dilapidarlo todo en un triste segundo cuarto: 18-3.


El Gran Canaria se vuelve de la República Checa con algo de aire en sus castigados pulmones. Resulta que el equipo de Jaka Lakovic no pudo sentenciar su partido ante el Nymburk hasta su última defensa del partido, pero al menos corta de raíz con las cuatro derrotas que apilaba antes del partido de esta tarde. Su primer tiempo, un desastre, se revirtió al alba de un tercer cuarto en el que, a base de triples, consiguió engancharse al duelo hasta llevárselo, picando piedra poco a poco, desde luego sin dejarse llevar, en cualquier caso trepando una escarpada pared que pudo coronar primero. Tampoco es que las sensaciones fueran del todo positivas, pero sin victorias es imposible el cambio.
Y es que el Granca, en la primera parte, parecía un equipo sin alma. Casi nada salía bien y tampoco aparecían todas las soluciones que necesita el saco de problemas que es ahora mismo este equipo. Y no solo por las cuatro derrotas que acumulaba antes de la cita de hoy en la guarida del Nymburk sino también, y podría decirse que sobre todo, por las sensaciones que transmitía. Y eso que esta tarde, ante un equipo arrasado por La Laguna Tenerife hace un par de días (104-80), no comenzó tan mal. Resulta que, entre Vila y Wong, los visitantes ya andaban 4-9 en un inicio de partido que, desde luego, no fueron más que fuegos de artificio.
La formación checa le endosó un parcial de 8-2 más rápido que inmediatamente aprovechando esos momentos de desconexión que tanto afectan últimamente a la hueste de Jaka Lakovic. Los de amarillo continuaban perdiendo balones por doquier, 13 solo en la primera parte, y fallando tiros, hasta cinco triples errados antes de que llegaran, uno detrás de otro, los de Pelos, Salvó y Albicy, que permitían a los suyos llegar con una media sonrisa dibujada al final del competido primer cuarto: 16-22.
Entonces, entre el primer periodo y el segundo, llegó el fundido a negro del Gran Canaria, desde luego un apagón que, de mediar un equipo de más nivel, le hubiese costado una tunda de época. Tan mal enfocaron los visitantes la salida de este cuarto que, de pronto, Jaka Lakovic tuvo que pedir tiempo muerto tras encajar su prole un 10-0 en contra. Ofreciendo una imagen lastimera, el Granca no anotó, por medio de Tobey, hasta que quedaban 3:57 para llegar al descanso. El desastre fue tan mayúsculo que, en estos 10 minutos, apenas anotó tres puntos, solo una canasta en juego y dejó además la sensación de ser un pelele en manos del equipo checo, que solo ganaba de nueve cuando le tocó enfilar el camino de los vestuarios luego de un 18-3 de parcial: 34-25.
Tan mala fue la comparecencia del Granca en el segundo cuarto que era imposible hacerlo peor, así que a poquito que apretara iba a progresar en su juego. Ocurrió entonces que la mejoría fue inmediata y además magnífica, especialmente en lo referido al acierto exterior. Así, cantaron bingo desde la frontera primero Albicy y después Brussino y Vila en tres de los primeros cuatro ataques insulares, con lo que de pronto había partido nuevo: 37-36. Llegó entonces un estupendo intercambio de canastas que si convenía a alguno de los dos equipos, era al de Lakovic. Se produjo ahí el momento de los menos habituales: un imponente mate de Kuath empató el duelo, dos tiros libres de Samar le dieron a los visitantes su primera ventaja, 49-50, tras aquel lejanísimo 21-22, y otro ataque aéreo del gigante sudanés dejó al Gran Canaria con ventaja cuando acabó el tercer parcial: 51-52.
Detectado ya su problema, el Nymburk tabicó su ara al alba del último cuarto. Le añadió además sendos triples de Rylich y Sehnal, así que Lakovic tuvo que parar el duelo. Su equipo continuaba sin anotar en este último cuarto, lo cual solucionó Pelos desde el tiro libre cuando ya se habían jugado tres minutos y medio antes de que Tobey, percutiendo por dos veces debajo del aro local y anotando doblemente desde el 4,60, y Brussino, cortando la zona en su particular lucha contra los elementos, le dieran ventaja a los suyos, 59-64, cuando quedaba poco menos de medio minuto por jugarse. La victoria parecía ya empaquetada hacia España, mas el Nymburk no se rendía. De hecho, un flechazo de Sehnal apretó el marcador hasta el 64-65 a falta de seis segundos, apretando hasta el final a un Granca que solo pudo sentenciar con dos tiros libres de Brussino, tan decisivo cuando el duelo estaba decidiéndose, el primero al rescate junto con Tobey. El intento de empate de Hruban acabó siendo escupido por el aro visitante.
Más le valía al Gran Canaria, como así hizo, ganar esta tarde. De lo contrario viviría un duelo de lo más dramático en el euroderbi del miércoles que viene contra La Laguna Tenerife, que mañana recibe al Trieste.
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